Rural.- La Xunta destaca que la investigación tiene que llegar a las explotaciones e inyectar valor al ámbito rural

Actualizado 12/10/2008 11:38:23 CET

Los centros gallegos de investigación agrícolas trabajan en la obtención de pan elaborado con trigo autóctono y quesos bajos en lactosa

PONTEVEDRA, 12 Oct. (EUROPA PRESS) -

El director xeral de Investigación, Tecnoloxía e Formación Agroforestal de la Consellería de Medio Rural, Gonzalo Flores, advirtió de que la investigación en el ámbito agrario "no se puede quedar en las universidades y tiene que llegar a las explotaciones agrícolas" e inyectar valor en el ámbito rural, al que se refirió como "uno de los pilares del desarrollo de Galicia".

Flores destacó la importancia del Programa de Desenvolvemento Rural, que cuenta con 14 millones de euros, y abogó por llevar las investigaciones a la práctica porque "un estudio que no se difunde carece de valor, independientemente de su calidad científica". Para el alto cargo, "Galicia no se puede permitir ese lujo".

Así, hizo referencia a los estudios que realizan los centros de investigación agrícola en Galicia para la implantación de nuevos cultivos, que permitirán generar "valor añadido" y "calidad diferenciada" a los productos, en beneficio del sector productor y de la industria alimentaria gallega.

En ese sentido, los centros vinculados a Medio Rural --entre los que figura el Centro de Investigacións Agrarias de Mabegondo (CIAM)-- trabajan en diversos proyectos enfocados a la obtención de productos novedosos, como pan elaborado con variedades de trigo autóctono, cerveza a base de lúpulo cultivado en Galicia o alimentos elaborados a través de la llamada "transferencia de tecnología", como leche enriquecida con Omega 3, quesos bajos en lactosa o productos lácteos hipertensivos.

PAN Y LÚPULO GALLEGO

Una de las herramientas de trabajo de los científicos son los bancos de germoplasma, donde se conservan y estudian variedades de especies agrícolas en peligro de extinción. A partir de la reproducción de estas semillas se pueden recuperar cultivos que antaño fueron abandonados por su bajo rendimiento y que en la actualidad "pueden cubrir nichos de mercado" por las "cualidades organolécticas y la plasticidad" que confieren a los productos.

Es el caso de la elaboración de pan a partir de una variedad de trigo denominada "callobre", protegida gracias al banco de germoplasma de Mabegondo, que alberga hasta 90 ecotipos de trigo gallego. En este proyecto, financiado con fondos del Plan de Desenvolvemento Rural, participan colectivos de panaderos, productores de trigo de A Limia y Calfensa Proyectos.

Se trata de "una nueva alternativa productiva", según Flores, a partir de un cultivo que "no es nuevo, pero sí recuperado". Y en tanto la utilización de harina de callobre le aporta al pan un sabor diferenciado, "hay consumidores dispuestos a pagar por eso", añade el director xeral de Innovación.

Otra propuesta --impulsada por la firma Hijos de Rivera-- consiste en la recuperación del cultivo de lúpulo que hace 25 años se localizaba en la costa coruñesa. A partir de esta planta, de la que ya se han realizado tres cosechas, se ha elaborado un tipo de cerveza que también destaca por su sabor característico.

ACEITE Y VINO

También confía en hallar su espacio en el mercado la iniciativa de la empresa ourensana Aceites Abril con la plantación de olivos en montes de la zona de Quiroga. Desde Medio Rural estiman que en un plazo de tres a cuatro años se podrían obtener las primeras cosechas a partir de las cuales se elaboraría "aceite de alta calidad" para uso alimentario.

Por otra parte, el progresivo cambio climático incita a los organismos competentes de la Consellería a "ir preparándose para explorar nuevas variedades de cultivos". Así, se estudia ya la adaptación de ciertas variedades vitivinícolas a zonas que, como Betanzos, carecían de condiciones para esta producción. En este caso, el objetivo es elaborar vinos de calidad a partir de una clase de uva de maduración precoz, denominada "blanco legítimo".

TRANSFERENCIA DE TECNOLOGÍA

Otra forma para que lleguen al mercado productos novedosos procede de la "transferencia de tecnología", aplicada a "proyectos finalistas y funcionales dirigidos a crear valor", explica Gonzalo Flores. En este apartado figuran proyectos como el de la cooperativa láctea Feiraco para la producción de leche enriquecida con ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 a partir de una alimentación diferenciada de las vacas.

Estos ácidos con beneficios antiinflamatorios se encuentran en los aceites del pescado azul y las semillas de lino, por lo que los investigadores están experimentando estrategias para incorporar estos ingredientes a la dieta del ganado. Así, una planta como el lino --"que había desaparecido de la escena productiva gallega"-- está siendo objeto de estudios de viabilidad y análisis agronómicos para la posible recuperación de su cultivo.

Otras, como la firma viguesa de biotecnología Innaves, la empresa ourensana de embutidos A Lareira o la lucense Fonsagrada, trabajan respectivamente en la obtención de productos lácteos hipertensivos, "androia" de cerdo "con presentación de producto de quinta gama", y elaboración de "chanfaina" o chorizo de cebolla y patés a partir de ganado autóctono gallego.

CIAM Y MBG

La reserva de material biológico existente en el CIAM se ha especializado en diversas variedades de cereales, árboles frutales y plantas hortícolas. Así, el Banco de Germoplasma de este laboratorio conserva 90 especies de trigo, 50 de centeno y unas 700 variedades de maíz, de las cuales 500 son de origen gallego.

En cuanto a los frutales, hay catalogadas 400 variedades de manzano, unas 250 de peral y sobre 30 de melocotonero. Gonzalo Flores espera que surja, desde la iniciativa privada, alguna propuesta de comercialización de fruta procedente de árboles autóctonos, dirigida a un perfil de consumidor que demande este producto específico.

También destaca el millar de especies gramíneas pratenses, entre las que figuran 25 ecotipos de trébol, o las variedades hortícolas, algunas de las cuales tienen la categoría de Indicación Protegida; es el caso de los pimientos de Arnoia, O Couto o Herbón. Gonzalo Flores se refirió además a iniciativas cooperativas para cultivar variedades de cebolla de tipo Betanzos, Ribadeo y Vilagarcía mediante el estudio de métodos de siembra y recolección que permitan optimizar las cosechas.

Otro referente en la investigación científica es la Misión Biológica de Galicia (MBG), cuyo Banco de Germoplasma cuenta con unas 500 variedades de maíz, otras tantas de la familia de las brásicas --repollo, col, berza, nabicol-- y cerca de 3.000 leguminosas.

Los técnicos de este centro trabajan en la implantación de variedades adaptadas a Galicia de maíz dulce y maíz de palomitas. El jefe del departamento de Genética y Mejora del Maíz, Amando Ordás, explicó que se trata de proyectos "de alto valor añadido", aunque complejos, por la dificultad para traerlas desde Estados Unidos y lograr que el material adquirido se multiplique.

Mediante convenios con empresas y la ayuda de la Xunta, la MBG también se ocupa de desarrollar un proyecto de maíz panificable. Y otra de las iniciativas en marcha es la denominada "Mejora Participativa", destinada a los agricultores, para que se formen en la obtención de sus propias variedades mejoradas científicamente para el cultivo.