Un 44% de los niños que utilizan Internet de manera habitual ha sentido acoso sexual, según el fiscal de Pontevedra

El fiscal de Menores aboga por medidas "educativas y no punitivas" en delitos cometidos por jóvenes, como el ciberacoso y las descargas

Europa Press Galicia
Actualizado: viernes, 6 junio 2008 17:50

SANTIAGO DE COMPOSTELA, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

El fiscal provincial de Pontevedra, Luis María Uriarte, citó hoy la pornografía entre los riesgos a los que se exponen los menores que utilizan Internet de modo habitual y aludió a un informe que cifra en un 44 por ciento los que se sintieron acosados sexualmente en la red.

Durante su ponencia en las jornadas 'Infancia e Internet: prevención e detección de situacións de risco', el fiscal disertó sobre los riesgos que la red supone para los menores. Así, se refirió en primer lugar a la pornografía, pero apuntó también la prostitución y la corrupción de menores; los fraudes y las estafas; el contacto con radicalismos --sectas, grupos violentos y racistas--; la información sobre cómo disimular la anorexia, la bulimia y el consumo de drogas; y la incitación al fraude y la piratería.

Además, alertó de la existencia de delitos en Internet diseñados específicamente para engañar a los niños. "Si son capaces de engañar a muchísimos adultos, a los niños mucho más, porque tienen menos capacidad de reacción y son más fáciles de engatusar", advirtió, aunque admitió que "no es fácil que pase".

No obstante, Uriarte constató que "sí puede pasar", por lo que apostó por "educación, educación y educación" y "formación" en cultura cibernética a padres e hijos; así como por que los padres "controlen" el acceso a la red de los más jóvenes y hagan "un uso conjunto" de ella. Del mismo modo, tendrán que "ofrecer confianza" a los hijos para que les transmitan las situaciones de riesgo que pueden padecer.

REGLAS DE USO DE INTERNET.

Con el fiscal provincial de Pontevedra coincidió el de Menores de la misma provincia, Jesús Calles, al aconsejar "que se eduque" a los hijos y que se sitúe el ordenador en un lugar abierto de la casa, como el salón, para que los menores no puedan utilizar Internet en un entorno de total intimidad.

Además, ambos optaron por fijar unas "reglas de uso" para el ordenador, que establezcan que no es del menor, sino "de casa", por lo que puede estar sometido a revisiones por parte de los padres y a comprobaciones del historial de páginas visitadas.

Calles también apostó por informar a los menores de que "lo que puede parecer una broma o un juego, puede causar graves prejuicios de carácter psicológico a las víctimas". "Tienen que ser conscientes del alcance de sus actos en la red", insistió.

PORNOGRAFÍA.

Uriarte destacó que el sexo es "el principal motor de Internet", puesto que "surge aunque no lo busques"; y lamentó que los jóvenes que están descubriendo la sexualidad "despierten de una manera tan brutal, encontrando pornografía de todas las variedades imaginables". "E inimaginables", apostilló.

Ante esta situación, planteó que estas imágenes de contenido sexual explícito pueden causar "tremendos desequilibrios" en la formación sexual de niños y jóvenes, así como provocar "trastornos adictivos" al sexo.

En cuanto a la prostitución y la corrupción, el fiscal provincial interpretó que Internet es "el escenario idóneo" para, mediante el anonimato y la desinhibición que acarrea, engañar al niño y obligarlo a tener sexo con adultos, a producir pornografía o a prostituirlo.

En esta línea, explicó que ciertos adultos entran en salas de conversación o 'chats' de menores y entablan relación con ellos haciéndose pasar por chicos de la misma edad, hasta que obtienen lo que quieren y luego recurren a chantajes emocionales o físicos.

"Si hablas de esto con alguien le cuento a todo el mundo lo que hiciste", fue una de las frases que utilizó Uriarte para describir estos chantajes; así como: "si no continúas haciendo esto, empapelo tu colegio con las fotos o se las enseño a tus padres".

Además, aseguró que la base de datos de la Policía cuenta con unas 100.000 fotografías distintas en las que se pueden ver entre 50.000 y 70.000 niños de los que se abusó en todo el mundo.

OTROS RIESGOS.

La utilización de "reclamos atrayentes" por parte de grupos radicales para la captación de jóvenes con el fin de cometer diferentes delitos o para incluirlos en sectas fue otra parte de la intervención de Uriarte en las jornadas. Así, recordó que en Pontevedra se desarticuló una página de una asociación que promovía el odio racial y "pegaba palizas" a negros, judíos y gitanos.

Otras páginas son las que contienen información sobre cómo disimular los trastornos alimenticios y el consumo de drogas, que incluyen 'consejos' y 'métodos' utilizados por otros usuarios: posturas más cómodas para vomitar, alimentos que dejan peor sabor al ser expulsados y estrategias para saltarse las comidas.

DATOS DE INFORMES.

El fiscal provincial hizo referencia a un informe elaborado por dos ONG de Madrid, en el que consta que el 98 por ciento de los menores acceden a sexo en Internet; el 30 por ciento a contenidos violentos; el 16 por ciento a entradas racistas; y el 26 por ciento a 'chats' sexuales.

Además, el 30 por ciento facilitó alguna vez su número de teléfono y el 16 por ciento su dirección; mientras que un 14 por ciento se citó con algún desconocido. De éstos, el 8 por ciento lo hizo más de una vez, el 10 por ciento fue solo y el 7 por ciento sin avisar a nadie.

Otro estudio de la universidad San Pablo CEU de Madrid citado por Uriarte revela que el 30 por ciento de los adolescentes presenta algún tipo de adicción a Internet.

DELITOS COMETIDOS POR MENORES.

Por su parte, el fiscal de Menores consideró que la "especial habilidad" de los jóvenes en el uso de las tecnologías puede derivar en que se conviertan en "sujetos activos" de delitos que suelen ser relacionados con la propiedad intelectual, la distribución de pornografía infantil y el 'ciberacoso'.

Así, en referencia al primer tipo de delito, recordó el caso de un joven de 17 años de edad que vendía material audiovisual 'pirateado' por Internet y que fue condenado a realizar prestaciones para el beneficio de la comunidad.

"Reconoció los hechos, como el 90 por ciento de los menores y asumió la condena", relató, a la vez que explicó que tenía una situación "normal"; puesto que se trataba de un buen estudiante que tampoco tenía problemas personales ni familiares.

Según describió Jesús Calles, este es el patrón de los delitos de la Red: un joven de 14 o 15 años, procedente de una familia "más o menos estructurada", con una vida organizada y "buen estudiante"; que se distingue del "pandillero que vive en la calle cometiendo delitos contra el patrimonio o las personas, a las que roba o atraca".

MEDIDAS EDUCATIVAS.

En esta línea, el fiscal defendió el diseño de un tipo de programas adecuado para cada caso; elaborado tras una entrevista personal, un estudio de sus circunstancias familiares, personales y sociales y con su entorno escolar y de Servizos Sociais.

Además, abogó por la puesta en marcha de "castigos educativos" en lugar de "punitivos" y por "buscar soluciones para el menor que comete una conducta antisocial" e indicó que en los casos de los que es conocedor "no hay ninguna reincidencia".

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