PONTEVEDRA 11 Nov. (EUROPA PRESS) -
El acusado de tirotear hasta la muerte al cambadés Ramón Outeda Dopazo, el arousano Claudio Esperón Carballa, negó tener relación alguna con estos hechos, ocurridos el 15 de junio de 2005 cuando un individuo le disparó un primer tiro en la cabeza y posteriormente otro en el pecho.
Este suceso, que según el fiscal Benito Montero podría considerarse un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico, empezó a juzgarse hoy en la Audiencia Provincial de Pontevedra, por un Tribunal de Jurado que escuchó como el acusado aseguraba que no mató a Ramón Outeda.
"Ni lo conocía ni estuve nunca en esa casa", aseguró Claudio Esperón, que sin embargo tenía en su poder la pistola utilizada en el asesinato cuando dos años más tarde fue detenido por varios robos a punta de pistola.
En ese momento la investigación por la muerte de Ramón Outeda estaba paralizada porque no había pistas, pero se reabrió a raíz de esta detención al comprobar que la pistola que se halló en poder de Claudio Esperón era la misma que se empleó para matar a Ramón Outeda.
El acusado explicó que el arma era suya cuando fue detenido pero no cuando se cometió el crimen, ya que la compró "a finales de 2006 en un bar en Portugal".
Su abogada sostiene que esa coincidiencia es lo que fundamenta la acusación por un crimen del que no hay pruebas de cargo, ya que "nadie vio como se cometía", aunque la familia de la víctima declaró que vieron como un individuo, que minutos antes les había preguntado por él, abandonaba el lugar en un coche de la misma marca que el del acusado.
Es otra "casualidad" que según la defensa no es suficiente para eliminar la presunción de inocencia del acusado, para quien la fiscalía solicita una pena de 20 años de prisión además de indemnizaciones de 20.000 euros para la viuda y 20.000 euros para sus padres.