El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, en la celebración litúrgica de la Solemnidad del Apóstol Santiago, a 25 de julio de 2026. - ARZOBISPADO DE SANTIAGO
SANTIAGO DE COMPOSTELA, 25 Jul. (EUROPA PRESS) -
El arzobispo de Santiago, monseñor Francisco José Prieto, ha pedido desde la misa de la Solemnidad del Apóstol Santiago que se reconozca "la dignidad inviolable de toda persona", citando explícitamente la de "quien llega desde lejos buscando un futuro" y del que "piensa de manera diferente" a cada uno, entre otros.
Este ha sido uno de los mensajes que ha lanzado en la celebración litúrgica celebrada por el Día del Apóstol Santiago (conmemorado cada 25 de julio), en la que el presidente del Parlamento, Miguel Ángel Santalices, ha actuado como delegado regio y ha realizado la tradicional Ofrenda al Apóstol.
Durante la homilía, el arzobispo ha apelado a que los cristianos no miren a la gente "como un número, como un problema, como una carga o simplemente como alguien útil o inútil". "El otro es siempre un hermano. Y de ahí nace nuestra responsabilidad de cuidar toda vida humana, especialmente cuando es más débil, más frágil y está más amenazada", ha pedido.
Monseñor Prieto considera que la "lógica del servicio" que "propone" Jesús "cuestiona" la forma de construir la sociedad. "Cuando el adversario se transforma en enemigo; cuando las diferencias legítimas se convierten en trincheras irreconciliables; cando dejamos de escucharnos, se deteriora la convivencia y todos salimos perdiendo", ha reflexionado.
De este modo, piensa que "la verdadera cultura del encuentro" consiste en reconocer que el otro, "antes que adversario, es una persona". En consecuencia, ha pedido construir una sociedad "en la que nadie sea descartado" y en la que las diferencias no conviertan a sus ciudadanos "en enemigos".
"LA IGLESIA NO BUSCA IMPONER"
De igual modo, ha pedido "respeto" para la libertad de conciencia y religiosa, citando para ello el discurso del papa León XIV en el Congreso de los Diputados. "Son bienes que debemos proteger para todos", ha apuntado el arzobispo, que considera que "una sociedad verdaderamente libre y plural no puede temer la presencia pública de la fe".
En este sentido, ha señalado que el creyente está llamado a "participar en la construcción del bien común desde sus convicciones", pero respetando las de los demás y ofreciendo las suyas "con libertad y humildad". "La Iglesia no busca imponer. Quiere proponer, dialogar, servir y dar testimonio", ha zanjado.