31 de marzo de 2020
 
Publicado 24/03/2020 20:48:26CET

Funerarias gallegas extreman el cuidado y confían en que no llegue un colapso como el de Madrid: "Aquí somos muchas"

   Los gallegos respetan las restricciones en tanatorios y entierros, con un sector fúnebre en permanente contacto con las autoridades

   SANTIAGO DE COMPOSTELA, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

   "Máxima precaución" en el tratamiento de los cuerpos de personas que han fallecido a causa del coronavirus, pero también "tranquilidad" desde el "cumplimiento de los protocolos" que dictan las autoridades --con las que se está en contacto permanente-- e incluso satisfacción por el "respeto" con el que los gallegos han acogido las directrices que limitan los aforos en los tanatorios y en los cortejos fúnebres para despedir a sus seres queridos.

   Así viven las funerarias gallegas su día a día con un pueblo en el que, sobre todo en el rural, las despedidas masivas son habituales; y en el que han tenido que afrontar ya el tratamiento de varios cuerpos de personas que fallecieron tras sufrir el contagio del Covid-19.

   Lo ha explicado a Europa Press el presidente de la Federación Galega de Servizos Funerarios (Fegaserfu), José Becerra, cuya organización aglutina las asociaciones de las cuatro provincias, con la vista aún en el colapso que el sector fúnebre ha sufrido en la Comunidad de Madrid, una situación que ve difícil que pueda producirse en Galicia.

   Y no solo porque no se puede establecer una comparación en el número de víctimas mortales --aunque "cada vida es una gran pérdida", en Galicia han fallecido hasta ahora 22 personas a causa del coronavirus y en Madrid más de un millar--, sino también por la propia dimensión del sector. "Espero que no, aquí somos muchas", ha trasladado Becerra, en declaraciones a Europa Press.

   Mientras, tanto Becerra como otros empresarios del sector consultados aseguran que en Galicia se trabaja con "tranquilidad" y "normalidad". Y es que, bajo su punto de vista, "la gente está muy concienciada" y no ha habido ningún problema con el cumplimiento de las normas que fijan un aforo máximo para los tanatorios de un tercio de su capacidad y limitan el número de acompañantes del cortejo fúnebre.

   "Los entierros se están haciendo en la más estricta intimidad y no me consta que haya habido problemas", explica Becerra, quien además incide en que, sobre todo en el rural, donde los entierros son más multitudinarios, muchas de las personas que acuden son mayores. "Y es a las que más se les ha trasladado (tanto por las autoridades como por sus propios familiares) que deben estar en casa", ha recalcado.

   Más allá, aunque no hay ninguna orden oficial al respecto, dentro del propio sector se ha recomendado reducir el tiempo que apertura de los tanatorios desde las diez de la mañana hasta las once de la noche --lo habitual es que puedan permanecer abiertos todo el tiempo que la familia lo desee, incluso por la noche. Algunas familias optan directamente por prescindir del velatorio.

¿Y LOS CADÁVERES CON EL VIRUS? "PROTOCOLO Y PRECAUCIÓN"

   En cuanto al tratamiento de los cadáveres de las personas infectadas por el coronavirus, las funerarias que han trabajado con ellos han seguido el "protocolo" prefijado por el Ministerio de Sanidad y han extremado la "precaución". En todo caso, Becerra ha explicado que, acostumbrados a trabajar con los cuerpos y con los equipos de protección individual (EPI) que deben llevar, en el sector no hay temor a contagiarse con los cadáveres.

   "Más que los cadáveres, el problema pueden ser los familiares de las personas que han fallecido", apunta, en lo que respecta a posibles contagios. Sin entrar a valorar, porque no hay palabras, en la parte emocional que para los familiares supone perder a un ser querido, subraya que prima la responsabilidad.

   En todo caso, el procedimiento para las funerarias que han tratado cadáveres infectados por el Covid 19 está muy reglado. Llegan de centros hospitalarios, lo que "facilita" cualquier paso. Ante posibles lagunas, el Ministerio de Sanidad ha distribuido un "documento técnico" bautizado como 'Procedimiento para el manejo de cadáveres de casos de Covid-19'.

   En él se recoge que el cadáver debe ser "transferido lo antes posible al depósito" después del fallecimiento, aunque antes hay que "permitir el acceso de los familiares y amigos, restringiéndolo a los más próximos y cercanos". Todo ello, para una despedida "sin establecer contacto físico con el cadáver ni con las superficies u otros enseres de su entorno o cualquier otro material que pudiera estar contaminado".

   Las personas que entren "deben tomar las precauciones de transmisión por contacto y gotas, siendo suficiente una bata desechable, unos guantes y una mascarilla quirúrgica".

EL CUERPO, EN UNA BOLSA SANITARIA ESTANCA

   En la línea de lo que explica el sector gallego, la guía del Ministerio apunta que todas las personas que participen en el traslado del cadáver de una persona que ha fallecido con coronavirus deben llevar "los equipos de protección individual adecuados similares a los establecidos para el personal sanitario que atienda a casos en investigación, probables o confirmados".

   Además, el cuerpo "debe introducirse en una bolsa sanitaria estanca biodegradable y de traslado", que reúna las características técnicas sanitarias "de resistencia a la presión de los gases en su interior, estanqueidad e impermeabilidad". La introducción en la bolsa se debe realizar dentro de la propia habitación de aislamiento, agrega la guía.

ENTIERRO NORMAL O INCINERACIÓN, PERO SE DESACONSEJA LA AUTOPSIA

   La bolsa sanitaria estanca que tiene el cadáver puede introducirse en un féretro normal, sin que sean precisas precauciones especiales. Becerra ha explicado a Europa Press que, sobre el "sudario" con el que estos cuerpos llegan del hospital, lo habitual es proceder a colocar "otro sudario".

   La guía de sanidad determina que el destino final del cuerpo puede ser entierro o incineración, en las condiciones habituales. ¿Pero qué se está haciendo en Galicia? Desde Fegaserfu apuntan que la mayor parte de las muertes se han producido en el ámbito urbano, donde cada vez se opta más por la incineración, por lo que considera que no se puede establecer "una relación causa efecto".

   Las cenizas, de optar por la incineración, pueden ser objeto de manipulación "sin que supongan ningún riesgo", según determina la guía de Sanidad. Pero lo que sí desaconseja el Ministerio es que se realice una autopsia de los cuerpos, una opción que solo regula en el caso de que se considere imprescindible.

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