PALMA 8 May. (EUROPA PRESS) -
Un nuevo estudio muestra que los autobuses públicos se pueden transformar en herramientas potentes para monitorizar la calidad del aire y ofrecer una imagen detallada y dinámica de los niveles de contaminación.
Así lo demuestra una investigación del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (Ifisc, UIB-CSIC) y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Ideae-CSIC), publicada en 'IEEE Internet of Things Journal'.
Según ha trasladado la Universitat de les Illes Balears (UIB) en un comunicado, los investigadores han expuesto una manera escalable de rastrear concentraciones nocivas equipando los autobuses con sensores de partículas de bajo coste.
El equipo de investigación colocó sensores en tres autobuses urbanos en Valladolid durante siete meses. Estos dispositivos midieron continuamente partículas finas mientras circulaban por diferentes barrios y generaron más de un millón de datos.
Después de calibrar y validar estos datos con estaciones de referencias, apunta el estudio, los sensores mostraron una "fuerte concordancia" con las medidas oficiales, lo que "confirmó la fiabilidad" a pesar de su bajo coste.
"Los sensores móviles nos permiten superar las limitaciones de las estaciones fijas y captar cómo varía realmente la contaminación en la ciudad en tiempo real", explica el investigador del Ifisc y autor principal del estudio, José Ramasco, que añade que este enfoque revela patrones que "de una manera u otra permanecerían invisibles".
En este sentido, el estudio apunta que, a diferencia de las estaciones tradicionales, los sensores en los autobuses permitieron mapear densamente los niveles de contaminación a lo largo de calles y rutas.
Los resultados mostraron tendencias claras diarias y estacionales. Así, las concentraciones máximas de partículas contaminantes PM2.5 se registraron durante las horas de la mañana y la noche, probablemente relacionadas con el tráfico. Además, fueron sistemáticamente más altas en invierno a causa de las condiciones atmosféricas que retienen los contaminantes cerca del suelo.
El estudio también identificó puntos calientes de contaminación localizados, especialmente cerca de cruces con mucho tráfico, vías con alta densidad de vehículos y paradas de autobuses donde los vehículos aceleran y frenan a menudo.
"Poder identificar estos puntos a escala de calle abre la puerta a estrategias de mitigación específicas y eficaces", señalan los autores.
Igualmente, Ramasco explica que las ciudades pueden utilizar esta información para "diseñar políticas de tráfico más inteligentes o guiar a los ciudadanos hacia rutas más limpias".
Para los investigadores, los resultados muestran que el transporte público puede funcionar como una red de monitorización ambiental. "Se trata de una solución rentable y escalable para construir ciudades más saludables y sostenibles", concluye el autor principal.