Vista de pájaro del Coll d'en Rebassa en 2021. - TERRAFERIDA
PALMA, 8 Feb. (EUROPA PRESS) -
Mallorca ha consumido una superficie de 11,2 kilómetros cuadrados en seis años --entre 2015 y 2021--, lo que supone el tamaño del término municipal de Lloseta o lo equivalente a 1.400 campos de fútbol, según un estudio elaborado por Terraferida.
Atendiendo a estos datos, la organización detalla además que el 70 por ciento de esta superficie (ocho kilómetros cuadrados) era agraria y forestal intacta, un tamaño que, en este caso, equivale a 1.000 campos de fútbol o todo el término municipal de Búger.
Así, en estos seis años, se ha consumido una media diaria de 6.000 metros cuadrados.
El trabajo de Terraferida ha consistido en hacer una comparativa a partir de imágenes aéreas de Mallorca y buscar y clasificar cada uno de los cambios territoriales observados, registrándolos en un sistema de información geográfica para poder generar mapas y datos.
En total, se han detectado, entre 2015 y 2021, hasta 7.000 nuevos elementos, tanto pequeños como grandes, es decir, que van "desde la ampliación de un chalet a la creación de una autopista", han ejemplificado.
El estudio refleja que la mayor parte de suelo rústico artificializado lo han consumido edificaciones residenciales aisladas. Los 2.000 chalets edificados o ampliados en estos seis años han consumido 4,1 kilómetros cuadrados, lo que supone el 51 por ciento del suelo rústico transformado.
Le siguen las centrales fotovoltaicas, con 1,1 kilómetros cuadrados, y en tercer lugar están las obras viarias (autopistas, rotondas y aparcamientos), que han asfaltado 79,6 hectáreas de las que 43 corresponden a la autopista de Campos.
Por otro lado, Terraferida destaca las casi 60 hectáreas de suelo rural ocupadas por actividades propias de polígonos industriales como naves, residuos y almacenes, y también resalta la proliferación de clubes de equitación, "que se comen casi el cuatro por ciento del suelo rústico con un total de 30 hectáreas".
"Este ritmo urbanizador vertiginoso que vive la isla ha reactivado la demanda de áridos y materiales, lo que ha repercutido en la expansión de las graveras, que han devorado 48 hectáreas de montañas en tan sólo seis años", han añadido.
Por todo ello, han lamentado que los mapas generados "constatan que la infección de cemento y asfalto avanza a lo largo de las arterias que constituyen la red de autopistas y carreteras ampliadas".
"La concentración de suelo artificializado se extiende a lo largo de la autopista de Alcúdia, por todo el Raiguer y por la autopista de Campos, que ha impulsado la conversión sistemática del suelo rústico de Santanyí, Campos y Ses Salines en una inacabable urbanización de chalets aislados que crece cada día", han reivindicado.
Cabe recordar que el anterior estudio de Terraferida sobre la capacidad de crecimiento en suelo rústico de Mallorca constató que con el planeamiento vigente se pueden edificar un mínimo de 11.200 chalets unifamiliares, lo que puede suponer un incremento mínimo de 50.000 plazas residenciales "que hacen inviable cualquier intento de salvar lo que queda de la Mallorca rural y sus valores productivos, biológicos y paisajísticos".
Por último, han advertido de la velocidad de este proceso, ya que los datos muestran que en Mallorca se consume más de media hectárea (5.500 metros cuadrados) al día de tierra fértil o bosque, una superficie equivalente a La Seu.
"Consideramos muy preocupante este proceso, que tiene como consecuencia un enorme impacto sobre los ecosistemas, la eliminación de la agricultura tradicional y una dependencia alimentaria y de materiales del exterior que crece día a día", han reiterado, alertando también que este consumo "desfigura y masifica la isla, convirtiéndola en una única urbanización dispersa, caótica e ineficiente".
Por todo ello, han concluido su estudio con una serie de propuestas, entre las que destacan una moratoria inmediata de construcciones residenciales en suelo rústico y su protección definitiva, un nuevo plan territorial insular que proteja el suelo no edificado y privilegia sus usos agrarios, o un plan de rehabilitación de viviendas en los centros históricos de los pueblos y ciudades de Mallorca con criterios sociales y que permita reciclar y rehabilitar espacios urbanos ya edificados.