El presidente de la APB, Javier Sanz, este viernes en una rueda de prensa. - EUROPA PRESS
PALMA 27 Mar. (EUROPA PRESS) -
El proyecto para construir una planta de residuos líquidos junto al Castell de Sant Carles de Palma seguirá adelante pese a las quejas de la Asociación para la Revitalización de los Centros Antiguos (ARCA), que esta semana ha pedido paralizarlo por su impacto ambiental.
El presidente de la Autoridad Portuaria de Baleares (APB), Javier Sanz, ha afirmado este viernes que el consejo de administración ya ha dado pasos adelante para seguir con la iniciativa.
"Estamos en ello, ya se ha aprobado el tema de la estación de residuos en el consejo de administración", ha dicho al ser preguntado al respecto en una rueda de prensa.
Sanz ha admitido que es un proyecto "complicado" por sus vertientes culturales y medioambientales, a las que se sumará la gestión de los residuos procedentes de Eivissa y Formentera para su incineración en Mallorca.
"Tenemos la obligación de recoger los residuos", ha insistido el presidente de la Autoridad Portuaria, quien sin embargo ha rehusado dar más detalles del proyecto hasta que se concrete.
ARCA reclamó el pasado martes que la APB paralizara el proyecto ante su temor de que el consejo de administración, que se celebra el último miércoles de cada mes, pudiera dar luz verde a la construcción y la explotación del mismo.
La asociación ha considerado que la planta de residuos "perjudica la imagen" de una parte del patrimonio histórico como es el Castell de Sant Carles y que existen lugares mejores para levantar "una instalación industrial con impacto ecológico y paisajístico".
También acusado a la APB de actuar "con bastante secretismo", algo que Sanz ha negado. "Nos hemos reunido con ARCA dos o tres veces", ha sentenciado.