ACNUR insta a la protección específica de los refugiados amenazados por el conflicto en el norte de Malí

Publicado 09/08/2019 17:51:06CET
Un  soldado de Malí
Un soldado de MalíREUTERS / LUC GNAGO - Archivo

MADRID, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha pedido ese viernes a la comunidad internacional que incremente la protección específica a los refugiados de múltiples regiones de Malí afectados por la intensificación de los combates en el norte del país.

"Si bien no todos los malienses estarían en necesitad de protección internacional, muchas personas de la región norte (Tombuctú, Gao, Kidal, Taoudenni y Menaka), la región central (Mopti), algunas zonas de la región sur (Koulikoro, Ségou y Sikasso) y las zonas fronterizas con Níger y Burkina Faso, podrían necesitar asilo", ha explicado la agencia para los refugiados de la ONU.

La violencia continua entre grupos armados y los enfrentamientos entre comunidades continúan afectando el norte de Mali, habiéndose extendido ahora a otras regiones.

Algunos grupos armados vinculados a la Coordinación de Movimientos del Azawad (CMA) y la Plataforma, una coalición de milicias más o menos organizada, no han respetado el Acuerdo de Paz y Reconciliación en Mali de 2015. El conflicto se ha agudizado aún más por los grupos extremistas islamistas.

"La continua inseguridad ha debilitado la autoridad de las instituciones estatales en algunas partes del país, particularmente en las regiones norte y central. Civiles, políticos, funcionarios públicos y fuerzas de seguridad están siendo objeto de ataques y asesinatos", explica ACNUR.

Cerca de 200 efectivos de las fuerzas de mantenimiento de la paz han sido asesinados desde 2013, la operación de mantenimiento de la paz más mortífera en el mundo. Las personas que colaboran con las fuerzas de defensa nacional o internacional se convierten también en objetivo de los ataques.

Las poblaciones locales, particularmente en las regiones centrales, denuncian violaciones generalizadas de los derechos humanos, incluidas ejecuciones sumarias, desapariciones, torturas y detenciones arbitrarias. Los traficantes y contrabandistas operan con total impunidad.

La crisis ha tenido un efecto devastador y desproporcionado sobre los niños y niñas, que están siendo reclutados por la fuerza por grupos armados, secuestrados y asesinados. A más de 285.000 niños y niñas se les ha privado del acceso a la educación debido al cierre de escuelas, principalmente en la región de Mopti. Las niñas están sufriendo violaciones y agresiones sexuales.

El acceso humanitario está severamente restringido, creando dificultades significativas para proporcionar un acceso adecuado a servicios de salud, agua y saneamiento. La sequía y la desertificación en el Sahel también han exacerbado la ya escasa disponibilidad de alimentos.

Se estima que 3,4 millones de malienses necesitan asistencia humanitaria, de los cuales aproximadamente 2,9 millones se encuentran en zonas del país afectadas por el conflicto en curso. Asimismo, casi 140.000 refugiados malienses se han visto obligados a huir a países vecinos desde 2013, principalmente a Burkina Faso, Mauritania y Níger.

En este contexto, ACNUR insta a los estados a "proporcionar acceso al territorio y a los procedimientos de asilo a las personas que huyen del conflicto en Malí".

Ninguna persona procedente de las regiones afectadas por el conflicto debería ser devuelta de manera forzada a Malí, "puesto que el resto del país no debe ser considerado como una alternativa adecuada al asilo hasta el momento en que la situación de seguridad, el Estado de Derecho y los Derechos Humanos hayan mejorado significativamente en Mali".

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