MADRID, 29 (EUROPA PRESS)
Las autoridades de Alemania han confirmado este lunes cerca de 10.000 casos de coronavirus y más de 40 fallecidos durante el último día, con lo que el país europeo se acerca a la barrera de los 76.000 fallecidos, según los datos recabados por el Instituto Robert Koch.
El organismo, el ente gubernamental encargado del control de enfermedades infecciosas, ha indicado que durante las últimas 24 horas se han detectado 9.872 casos y 43 decesos, lo que sitúa los totales en 2.782.273 y 75.913, respectivamente.
Asimismo, ha señalado que la tasa de incidencia acumulada durante los últimos siete días es de 134,4 casos por cada 100.000 habitantes, con 111.776 contagios durante la última semana y cerca de 211.500 casos activos. Tras varias semanas de descenso, este indicador ha vuelto a ascender desde finales de febrero.
Por otra parte, ha cifrado en alrededor de 2.494.800 el total de personas recuperadas hasta la fecha de la COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus, incluidas unas 10.200 durante las últimas 24 horas.
El ministro de Sanidad de Alemania, Jens Spahn, afirmó el domingo que considera necesario que el país entre en un nuevo periodo de confinamiento "duro", de entre 10 y 14 días, para intentar contener la nueva ola de casos de coronavirus, que ha disparado los contagios en todo el país.
En este sentido, la canciller de Alemania, Angela Merkel, criticó en una entrevista concedida en la noche del domingo a la cadena pública ARD la gestión de la pandemia por parte de algunos de los estados federados e insinuó la posibilidad de que el Gobierno central imponga medidas para hacer uniforme la respuesta en el país.
"Tenemos que utilizar con mucha seriedad las medidas adecuadas. Algunos estados federados lo están haciendo, otros aún no", dijo, antes de hacer referencia al conocido como "freno de emergencia", una medida acordada para endurecer las restricciones en los estados en los que la incidencia acumulada semanal supere durante tres días los 100 contagios por cada 100.000 habitantes.
En este sentido, destacó que si eso no ocurre "en un futuro muy previsible", tendría que considerar cómo regularlo a nivel federal. "Ese es mi juramento de cargo, esa es mi obligación", argumentó Merkel, tal y como ha recogido la agencia alemana de noticias DPA.
La canciller alemana explicó que aún no había tomado una decisión definitiva sobre este asunto, al tiempo que defendió que todas las decisiones requieren en última instancia de mayorías en el Bundestag y el Bundesrat, las cámaras baja y alta del Parlamento.
"No podemos decidir nada sin los demás", sostuvo. "Estamos obligados, por ley, a contener la incidencia de la infección. Por el momento, la contención no existe", advirtió, antes de recalcar que los pasos de apertura gradual acordados a principios de marzo eran un compromiso.
De esta forma, hizo hincapié en que son "un compromiso con buena fe de que el freno de emergencia se aplicaría realmente". "Si no se aplica, sería como una violación de las decisiones que hemos tomado", zanjó la canciller alemana.
SEEHOFER PIDE COMPETENCIAS PARA EL GOBIERNO CENTRAL
En esta misma línea, el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer, se ha mostrado a favor de dotar de más competencias al Gobierno central en la lucha contra la pandemia. Así, ha indicado en declaraciones al diario 'Süddeutsche Zeitung' que, para ello, debe aclararse la ley de protección contra infecciones o aprobarse otra en la que se regule "qué tiene que pasar ante cada incidencia".
En este sentido, Seehofer ha manifestado que el Gobierno central "ha tenido desde siempre la competencia legislativa en este ámbito" y ha argüido que "sólo hay que hacer uso de ella". El ministro ha apuntado que es erróneo hacer frente a la pandemia a través de reuniones entre el Gobierno central y los estados federados.
"No se puede continuar este procedimiento así", ha argumentado, antes de explicar que lo importante es reducir los contagios durante las próximas semanas y defender que sería mejor que el Bundestag y el Bundesrat decidieran las medidas necesarias.
Por su parte, los primeros ministros de varios estados federados han defendido sus planes de reapertura tras las críticas de Merkel. Entre ellos figura Armin Laschet, jefe de los conservadores democristianos (CDU) y primer ministro de Renania del Norte-Westfalia.
A Laschet se han sumado el primer ministro de Schleswig-Holstein, Daniel Günther; y el primer ministro del Sarre, Tobias Hans. Laschet y Hans, que vinculan la flexibilización de las medidas al aumento masivo de la realización de pruebas rápidas de antígenos, han dicho que sus estrategias ayudarían a rastrear los casos de coronavirus y, por tanto, a frenar una tercera ola de infecciones.