Amnistía Internacional insta a poner fin a la crueldad de la pena de muerte y tomar medidas hacia la abolición

Protestas por la pena de muerte en Estados Unidos frente a corte de Washington
JASON REED / REUTERS - Archivo
Publicado 10/10/2018 5:50:44CET

MADRID, 10 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ONG Amnistía Internacional ha instado este miércoles a la comunidad internacional a poner fin a la crueldad que supone la pena de muerte y tomar medidas hacia la abolición de esta práctica, al tiempo que ha subrayado que "nadie debe ser obligado a soportar condiciones inhumanas".

Con motivo del Día Mundial contra la Pena de Muerte, la organización ha indicado en un comunicado que las personas condenadas a muerte deben ser tratadas con humanidad y dignidad, por lo que deben ser recluidas en condiciones que cumplan con el Derecho Internacional.

"No importa el delito que hayan cometido: nadie debe ser obligado a soportar condiciones inhumanas de reclusión. Sin embargo, en muchos casos, los presos y presas condenados a muerte permanecen en aislamiento estricto, sin acceso a medicación que necesitan y viviendo en un estado de constante ansiedad por la amenaza de la ejecución", ha manifestado Stephen Cockburn, director adjunto del Programa de Asuntos Globales de Amnistía Internacional.

"El hecho de que algunos gobiernos notifiquen a los presos y sus familiares la ejecución con tan sólo unos días o, en algunos casos, horas, es una práctica cruel", ha añadido.

En este sentido, la organización ha lanzado una nueva campaña para presionar a cinco países --Bielorrusia, Ghana, Irán, Japón y Malasia-- con el objetivo de que pongan fin a las condiciones inhumanas de detención a las que son sometidas las personas condenadas a muerte y avancen así hacia la abolición total de la pena capital.

"Todos los gobiernos que mantienen la pena de muerte deben abolirla de inmediato y poner fin a las terribles condiciones de reclusión que se ven obligados a soportar demasiados condenados y condenadas a muerte", recoge el texto.

Aunque Amnistía Internacional ha documentado abusos terribles en todo el mundo, su nueva campaña destaca casos de Bielorrusia, Ghana, Irán, Japón y Malasia. En Ghana, las personas condenadas a muerte han relatado que, a menudo, no tienen acceso a medicación alguna para tratar enfermedades y problemas de salud a largo plazo.

En Irán, Mohammad Reza Haddadi, condenado a muerte desde que tenía 15 años, ha tenido que soportar la tortura mental de que su ejecución se programara y pospusiera al menos seis veces en los últimos 14 años, según el documento.

Por otra parte, la ONG ha destacado el caso de Matsumoto Kenji, en Japón, que ha desarrollado un trastorno delirante, casi con toda probabilidad a causa de su prolongada reclusión en régimen de aislamiento mientras espera a ser ejecutado.

Amnistía Internacional se ha opuesto a la pena de muerte en todos los casos sin excepción, con independencia del carácter o las circunstancias del delito, de las características y la culpabilidad o inocencia del acusado y del método utilizado por el Estado para llevar a cabo la ejecución.

La organización ha denunciado que la pena capital viola el derecho a la vida, proclamado en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Es el exponente máximo de una pena cruel, inhumana y degradante.

Según datos de Amnistía Internacional, se han registrado 993 ejecuciones en 23 países en 2017, lo que supone un descenso del 4 por ciento respecto a 2016 y del 39 por ciento respecto a 2015. La mayoría de las ejecuciones tuvieron lugar en Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán. Estos totales no incluyen los miles de ejecuciones realizadas en China, donde los datos sobre el uso de la pena de muerte seguían estando clasificados como secreto de Estado.

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