Actualizado 02/07/2015 14:53 CET

Asciende a seis la cifra de muertos por ataques de las milicias cristianas 'antibalaka' en Bangui

BANGUI, 16 Oct. (Reuters/EP) -

Al menos seis personas han muerto y cientos se han visto obligadas a huir de sus hogares a causa de los ataques de las milicias cristianas 'antibalaka' que han tenido lugar en las últimas horas en Bangui, según han informado funcionarios centroafricanos a Reuters.

La violencia estalló a última hora del martes en un distrito de Bangui cercano al río Oubangi, en las proximidades de la residencia oficial de la presidenta centroafricana, Catherine Samba-Panza, mientras las fuerzas de seguridad registraban varias viviendas.

"Los 'antibalaka' prendieron fuego a 22 casas y tres personas murieron, dos de ellas quemadas vivas en sus propias viviendas", ha dicho el alcalde del distrito, Joseph Tagbale, en declaraciones a la agencia de noticias Reuters.

Tagbale ha explicado que los 'cascos azules' ruandeses, que forman parte de la misión de pacificación de Naciones Unidas desplegada el mes pasado en República Centroafricana, han protegido la residencia oficial, olvidándose de la población civil.

Así, los habitantes de este distrito capitalino han huido buscando refugio en la iglesia católica de Saint Paul. "Temen a los 'antibalaka' que han irrumpido en su barrio", ha dicho el reverendo Jesús Martial Dembele, de la archidiócesis de Bangui.

Aunque el grupo armado se retiró de Bangui y cedió el poder a un Gobierno de transición, continuó con los abusos sobre la población civil, lo que llevó al surgimiento de las milicias 'antibalaka', desatando así una ola de violencia sectaria.

EL GOBIERNO DENUNCIA UN "COMPLOT" EN SU CONTRA

El gobierno de transición de República Centroafricana denunció el pasado martes que el incremento de la violencia en el país forma parte de un "complot" que tiene como objetivo provocar un golpe de Estado y derrocar el Gobierno, tras varias jornadas especialmente sangrientas que se saldaron con al menos una decena de muertes la semana pasada.

A través de un comunicado, la portavoz del Gobierno, Antoinette Montaigne, afirmó que "una coalición de fuerzas negativas" distribuye dinero y armas a una facción de la población --principalmente gente joven--, instándoles a levantar barricadas en la capital para desestabilizar el país. "Quieren que ellos siembren el terror y que la población exija la renuncia del presidente y del primer ministro", añade el texto.

La violencia se ha agudizado en los últimos días, lo que pone en peligro el Gobierno interino dirigido por la presidenta Catherine Samba-Panza, que tomó posesión en enero tras ganar unas elecciones que pusieron fin a dos años de gran inestabilidad y violencia en los que miles de personas murieron y más de un millón tuvieron que huir de sus hogares.

Miles de personas han muerto en el marco de los enfrentamientos entre los distintos grupos armados que operan en República Centroafricana y más de 200.000 civiles han tenido que huir de sus hogares por miedo a la persecución de los grupos cristianos y musulmanes en el que está considerado el peor conflicto de África de los últimos años.

Las dos principales facciones enfrentadas son la coalición Séléka ('Unión' en idioma sango), fundamentalmente musulmana, y los grupos antibalaka ('antimachete'), de base cristiana. En medio queda un Ejército casi inoperante y una misión de paz internacional con poco más de 600 efectivos.

SAMBA-PANZA DICE QUE NO DIMITIRÁ

La presidenta de República Centroafricana ha asegurado que no dimitirá pese al aumento de la violencia en el país durante los últimos días y tras la muerte el pasado sábado de dos personas en un ataque en el que también han resultado heridos seis 'cascos azules' de Burundi y Camerún.

"No dimitiré. Debo liderar este país hasta el fin de mi misión", ha asegurado Samba-Panza en la televisión estatal después del ataque. Samba-Panza se ha reunido con la milicia cristiana y ha acordado liberar a los milicianos detenidos, a cambio de que los antibalaka retiren sus barricadas y permitan volver a la normalidad a la ciudad.

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