Las autoridades turcas imputan por terrorismo a 17 agentes de Policía detenidos la semana pasada

Publicado 15/02/2015 15:33:02CET

Los agentes, implicados en un caso de escuchas ilegales, estan presuntamente afiliados al clérigo Gulen, rival del presidente Erdogan

ESTAMBUL, 15 Feb. (Reuters/EP) -

Diecisiete agentes de Policía detenidos la semana pasada en Turquía en el marco de una investigación sobre escuchas ilegales y filtraciones del Gobierno del presidente Recep Tayip Erdogan serán finalmente procesados por violación de la privacidad y, dada su supuesta afinidad al clérigo Fetulá Gulen, enemigo declarado del jefe del Estado, también por pertenencia a una organización terrorista, según informaron el domingo medios locales.

Las redadas tuvieron lugar hace una semana en doce ciudades para cumplir una orden judicial de la campaña del presidente, Recep Tayyip Erdogan, contra los seguidores del clérigo. En la operación fueron detenidos 21 agentes, de los cuales 17 han sido puestos bajo arresto formal antes del juicio, mientras los otros cuatro fueron liberados de forma temporal, aunque pesa sobre ellos la prohibición de salir del país.

Además de los dos delitos antes mencionados, los 21 agentes son sospechosos de intentar derrocar al Gobierno o de obstruir sus deberes a través de escuchas ilegales, grabación de datos privados, según la agencia de noticias Dogan.

Uno de los abogados de los policías, Omer Turanli, consideró que el fallo "no se ha realizado en el juzgado, sino en túneles oscuros" y agregó que "estos jueces y fiscales sólo están haciendo su papel, como en un teatro".

Erdogan acusa a Gulen de establecer un "Estado paralelo" dentro del Gobierno turco y de intentar derrocarle, y considera que los seguidores de Gulen dentro de la policía y del sistema judicial son culpables de la investigación por corrupción que sacudió al Gobierno a finales de 2013.

En el curso del escándalo, las grabaciones de las escuchas de altos cargos se filtraron a Internet. Desde entonces, miles de agentes, jueces y fiscales han sido destituidos de sus cargos.

En diciembre, un tribunal turco emitió una orden de arresto para Gulen como sospechoso de ser líder de una organización criminal y a comienzos de este mes, el Gobierno le retiró el pasaporte. Gulen, que vive en un exilio autoimpuesto en Estados Unidos, niega cualquier acusación de intento de complot contra el Gobierno.

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