Actualizado 31/08/2021 04:44 CET

Blinken anuncia el traslado a Doha de la misión diplomática de EEUU en Afganistán

Archivo - El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken.
Archivo - El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken. - Clemens Bilan/EPA Pool/dpa - Archivo

Asegura que el trabajo de EEUU en el país asiático "continúa" y que seguirá enviando ayuda a través de organizaciones independientes

Blinken, a los talibán: "Cualquier legitimidad y cualquier apoyo deberán ganarlo"

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, ha anunciado este lunes el traslado a la capital qatarí, Doha, de la misión diplomática estadounidense en Afganistán, después de que se hayan retirado del país centroasiático todas las tropas y el equipo estadounidense ante la toma del poder de los talibán.

"A partir de hoy (este lunes), hemos suspendido nuestra presencia diplomática en Kabul y hemos trasladado nuestras operaciones a Doha, Qatar (...). Dado el entorno de seguridad incierto y situación política en Afganistán, fue el paso más prudente a tomar", ha subrayado el jefe de la diplomacia estadounidense en una rueda de prensa tras la salida del último avión militar de EEUU del aeropuerto de la capital afgana, Kabul.

En su intervención, Blinken ha abordado los próximos pasos de Washington en Afganistán y ha apuntado al inicio de "un nuevo capítulo" en el "compromiso" de Estados Unidos con el país, el cual estará "liderado" por la "diplomacia" ya que la misión militar "ha llegado a su fin".

Así, ha incidido en que, por el momento, Doha será el centro de gestiones de la diplomacia con Afganistán, "incluidos los asuntos consulares, la administración de la asistencia humanitaria y el trabajo con los aliados, socios y partes interesadas regionales e internacionales".

El que fuera subjefe de la misión en el país en 2020, Ian McCary, dirigirá el nuevo equipo que desempeñará sus labores desde la capital de Qatar, ha adelantado el secretario.

Con los aliados, ha continuado, buscará coordinar los "mensajes" que transmitirán a los talibán, mientras ya se discute "cómo trabajar juntos" para "facilitar los viajes seguros fuera de Afganistán, incluso reabriendo el aeropuerto civil de Kabul lo antes posible", ha ahondado.

"Apreciamos mucho los esfuerzos de Qatar y Turquía, en particular, para que esto suceda. Esto permitiría una pequeña cantidad de vuelos chárter diarios, lo cual es clave para cualquier persona que quiera salir de Afganistán en el futuro", ha añadido al respecto.

Precisamente, ha señalado que cree que hay "un pequeño número de estadounidenses, menos de 200, que permanecen en Afganistán y quieren irse", y ha garantizado que Washington busca la forma de determinar la cifra exacta intentando contactar con ellos.

"Si un estadounidense en Afganistán nos dice que quiere quedarse por ahora, y luego, en una semana, un mes o un año, se acerca y dice que ha cambiado de opinión, lo ayudaremos a irse", ha asegurado. Desde la toma de poder de los talibán el pasado 15 de agosto, Estados Unidos y los aliados han evacuado a más de 123.000 personas, entre ellas 6.000 estadounidenses.

En este sentido, ha garantizado que Washington exigirá a los insurgentes que "cumplan su promesa de permitir que la gente salga libremente de Afganistán". "Lo han dicho en privado y en público muchas veces", ha confiado, para apuntar que más de un centenar de países esperan que los talibán respeten las autorizaciones de viaje.

En esta línea, ha aplaudido que el clamor internacional es "fuerte" y exigirá la "libertad de circulación" de ciudadanos extranjeros y afganos en situación de riesgo, trabajando para "asegurar su paso seguro". Al respecto, ha celebrado que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas haya aprobado una resolución que, a su juicio, "consagra esa responsabilidad" al "sentar la bases para hacer que los talibán rindan cuentas si incumplen".

ENFOQUE EN LA LUCHA CONTRA EL TERRORISMO

El jefe de la diplomacia estadounidense ha hecho también hincapié en que Estados Unidos se mantendrá "enfocado" en la lucha contra el terrorismo y ha puntualizado que los talibán se han comprometido a "evitar que los grupos terroristas utilicen Afganistán como base para operaciones externas" que supongan "amenazas" para la coalición internacional.

Así, ha reconocido que tiene "expectativas" en los insurgentes respecto a este asunto, pero ha aclarado que esto "no significa" que se dependa de ellos. "Permaneceremos atentos para monitorizar las amenazas nosotros mismos. Y mantendremos sólidas capacidades antiterroristas en la región para neutralizar esas amenazas, si es necesario, como demostramos en los últimos días al atacar a los facilitadores de Estado Islámico y las amenazas inminentes en Afganistán", ha remachado.

Respecto al trato futuro con los talibán, Blinken ha indicado que "cualquier compromiso" con un "gobierno liderado" por ellos en Kabul, "estará impulsado por los intereses nacionales vitales" de Estados Unidos.

"Si podemos trabajar con un nuevo gobierno afgano de una manera que ayude a asegurar esos intereses (...) y de una manera que brinde mayor estabilidad al país y la región, y proteja los logros de las dos últimas décadas, lo haremos", ha afirmado, para matizar que ello se hará en base a lo que los insurgentes hagan "por cumplir sus compromisos".

"Los talibán buscan legitimidad y apoyo internacional. Nuestro mensaje es: cualquier legitimidad y cualquier apoyo deberán ganarse", ha sentenciado. Así, ha concretado que lo que espera en este aspecto es que respeten los derechos del pueblo afgano, incluidas las mujeres y las minorías, además de la formación de un gobierno "inclusivo" y las garantías de libertad de viaje y la lucha contra el terrorismo.

En apoyo al pueblo de Afganistán, que ha cobrado "un precio terrible", el secretario de Estados ha asegurado que continuará brindando asistencia humanitaria, si bien ha precisado que está no se llevará a cabo a través de un gobierno de los insurgentes, sino de organizaciones independientes, como agencias de Naciones Unidas y ONG.

La intervención de Blinken ha marcado los próximos pasos tras la retirada estadounidense y el proceso de evacuación, una de las operaciones "más difíciles en la historia de Estados Unidos" por la "hazaña de logística y coordinación en algunas de las circunstancias más desafiantes imaginables".

"Esta operación fue un esfuerzo mundial en todos los sentidos", ha apostillado, para lamentar que también ha sido "muy personal" por la pérdida de numerosas vidas y resaltar el "trabajo heroico" de los miembros del servicio estadounidense en el aeródromo de la capital afgana.

El último avión militar estadounidense ha partido del aeropuerto de Kabul a última hora de este lunes, justo antes de que venciera el plazo establecido por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, para la retirada del país el 31 de agosto.

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