Bomberos que apagan fuegos, así es el trabajo de las ONG en RCA

R.Centroafricana.- NRC lamenta que la falta de fondos obligue a las ONG que trab
HAJER NAILI/NRC 
Actualizado 09/03/2019 9:23:42 CET

El Consejo Noruego para los Refugiados apuesta por fondos más flexibles y reclama el fin de la violencia contra civiles y cooperantes

MADRID, 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

Como un bombero que corre de un sitio para otro para apagar incendios. Así se sienten las ONG que trabajan en República Centroafricana (RCA), país sumido en un conflicto desde finales de 2013 que ha provocado la que es la tercer mayor crisis humanitaria mundial, con seis de cada diez ciudadanos necesitados de ayuda.

Pero pese a las enormes necesidades a las que se enfrentan los centroafricanos, muchos de los cuales comen tan solo una vez al día y se han visto obligados a abandonar sus hogares, los fondos no llegan. Para este año, la ONU ha solicitado más de 430 millones de dólares con los que espera poder ayudar a 1,7 millones de centroafricanos de los 2,9 millones necesitados de ella. En los últimos años, los donantes no han llegado a cubrir el 50 por ciento de los fondos solicitados.

"Cuando no hay fondos suficientes las organizaciones humanitarias trabajamos como bomberos, vamos cuando hay un fuego y nos marchamos en cuanto terminamos porque no hay fondos suficientes para quedarnos y nos dirigimos a apagar otro incendio en otra parte", ilustra Hajer Naili, portavoz del Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) para África Central y Occidental.

"Esta no es una forma sostenible de hacer frente a una crisis que dura ya varios años" como la de RCA, explica a Europa Press tras haber visitado el país. Pero no solo hace falta que los donantes den más fondos con los que se puedan atender las muchas necesidades de los centroafricanos, es necesario que estos fondos sean "más flexibles", sostiene.

       NRC

En la actualidad, la concesión de fondos se suele hacer por el plazo de un año, una limitación temporal que lastra el trabajo de las organizaciones humanitarias que necesitan "más tiempo", señala Naili. "Esta crisis dura ya varios años y no se va a acabar de la noche a la mañana o en un año", defiende la responsable del NRC.

El acuerdo de paz firmado a principios de febrero entre el Gobierno y catorce grupos armados para poner fin al conflicto que ha enfrentado principalmente a los antiguos rebeldes Séléka, mayoritariamente musulmanes, con las milicias de autodefensa 'antibalaka', integradas principalmente por cristianos, aún está empezando a dar sus primeros pasos.

El pasado fin de semana se anunció un nuevo Gobierno de unidad, en el que los grupos armados estarán representados por siete ministros, ninguno de ellos en una cartera relevante, lo que ha generado malestar y la salida del Ejecutivo de al menos cinco de estos grupos y ha puesto en duda la viabilidad del acuerdo.

LOS CENTROAFRICANOS, "CAUTOS" ANTE EL ACUERDO DE PAZ

Según Naili, los centroafricanos con los que ha hablado durante su visita se muestran "cautos" ante la posibilidad de que este acuerdo por fin traiga de vuelta la paz, habida cuenta de que desde 2014 se han firmado otros siete acuerdos que terminaron siendo papel mojado y "han aprendido la lección".

En NRC, también han optado por esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos, aunque echan en falta que el texto firmado haga "pocas referencias" a la crisis humanitaria y a los ataques contra el personal humanitario.

De lo que sí se habla, aunque en términos algo vagos, "es del fin de la violencia y de los ataques contra la población civil y contra los trabajadores humanitarios", señala Naili, "pero desgraciadamente se siguen produciendo actos de violencia aquí y allí en zonas muy localizadas del país".

RCA es uno de los países más peligrosos para los trabajadores humanitarios. En 2018 hubo un total de 398 incidentes que afectaron a las ONG en el país, según el recuento de International NGO Safety Organization (INSO), durante los cuales hubo ocho trabajadores humanitarios muertos y tres secuestrados. "En lo que va de año han sido asesinados cuatro trabajadores humanitarios, la cifra más alta a nivel mundial", incide la portavoz del NRC.

PROBLEMAS DE ACCESO

La presencia de grupos armados es uno de los factores que dificulta el acceso de las ONG, muchas de las cuales se han visto forzadas a retirarse de zonas en las que llevaban tiempo trabajando ante ataques reiterados contra sus instalaciones y personal, pero no el único. También la falta de fondos "impide estar en todas partes", al igual que la falta de infraestructuras como carreteras o puentes en buena parte del país.

Esto significa, subraya Naili, que "no se puedan documentar los crímenes y abusos que se están cometiendo contra civiles" ni se conozca "lo que está pasando en esas zonas". Allí donde sí se conocen las necesidades, las ONG tratan de llegar lo antes posible, pero muchas veces la ayuda se demora.

Durante su visita en el oeste del país, habló con un grupo de desplazados que llevaban cinco semanas sin recibir ayuda más allá de la atención médica que les había conseguido dar Médicos Sin Fronteras (MSF), lo que demuestra la falta de fondos y de flexibilidad, subraya.

Uno de los problemas más acuciantes, además del elevado número de desplazados que en muchos casos obligan a las comunidades de acogida a compartir sus escasos recursos con los recién llegados o que viven en campos para desplazados "precarios" e "inseguros", es el de la inseguridad alimentaria.

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"Hablé con una mujer que había dado a luz dos o tres semanas antes y que, aunque eran ya más de las 10 de la mañana, no había comido nada y esperaba a que quizá podría comer algo esa noche, ya que solo comía una vez al día", relata Naili. Su caso no fue el único con el que se encontró ya que son muchos los que han limitado la ingesta de alimentos a una vez al día, eso si consiguen encontrar algo que llevarse a la boca, mientras que otras veces se ven forzados a pasar días sin comer.

La inseguridad afecta a todos, especialmente a los más vulnerables, incluidos los niños. "El director de una escuela me contó que habían constatado que iban más niños a clase cuando sabían que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) había entregado comida al centro", señala, para ilustrar la situación desesperada en que se encuentran muchas familias, algunas de las cuales optan por enviar a sus hijos a trabajar a las minas de oro y diamantes por menos de un dolar al día para tener algo de dinero con el que comprar comida.

LA VIOLENCIA DEBE TERMINAR

El principal deseo para el NRC es que "haya un fin de la violencia, independiente del acuerdo de paz". "La violencia nunca debería tener como objetivo a los civiles ni a los trabajadores humanitarios", sostiene la portavoz.

Y mientras llega la paz definitiva, deberían seguir llegando los fondos y sobre todo, afirma Naili, la comunidad humanitaria y los donantes deberían cambiar el enfoque de cómo trabajan en RCA. Según defiende, se debería apostar por una "respuesta localizada" puesto que en realidad el conflicto está localizado en distintos lugares en los que operan grupos armados diferentes y abandonar el "enfoque macro" que apuesta por una respuesta que valga para todo el país.

También es necesario apostar por el desarrollo de RCA, si bien reconoce la dificultad de emprender programas en este ámbito debido a la dificultad del acceso, pero se muestra convencida de que es necesaria una mejor coordinación entre la respuesta humanitaria y la ayuda al desarrollo y que quienes trabajan en uno y otro sector "tiendan puentes".

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