Colombia elige este domingo entre continuar con el modelo social de Petro o girar a la derecha

Propaganda electoral a favor del candidato del oficialismo colombiano Iván Cepeda.
Propaganda electoral a favor del candidato del oficialismo colombiano Iván Cepeda. - Zoraida Diaz / Zuma Press / Europa Press / Contact
Europa Press Internacional
Publicado: sábado, 30 mayo 2026 9:44

MADRID 30 May. (EUROPA PRESS) -

Los colombianos tienen este domingo una cita con las urnas para elegir al sucesor del presidente, Gustavo Petro, en una carrera electoral que se limita al seguidor de su modelo social, Iván Cepeda, y quienes apuestan por girar hacia la derecha, Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, en medio de una fuerte polarización y del fracaso del actual Gobierno en llevar la paz al país.

Son 41,1 millones los colombianos registrados en el censo electoral, entre ellos los que residen en el extranjero, que ya han podido comenzar a votar a lo largo de esta semana. En esta ocasión, los electores elegirán exclusivamente al presidente y al vicepresidente, una vez las legislativas ya se celebraron en marzo.

Para evitar una segunda vuelta cualquier candidato ha de superar el 50% de los votos. El único capaz de lograrlo, según algunas encuestas, es Cepeda, quien ha estado durante toda la campaña al frente de unos sondeos, que dan por seguro al menos su pase a la ronda definitiva del 21 de junio.

Cepeda ha prometido seguir la agenda progresista del presidente saliente Gustavo Petro, quien ha buscado reforzar la presencia del Estado en asuntos como las pensiones y la salud, así como reiniciar cualquier proceso de negociación de paz solo con aquellos grupos armados que dejen de asesinar a líderes sociales.

Los sondeos más optimistas conceden a Cepeda hasta el 44% de los votos, mientras que los más cautos le sitúan diez puntos por debajo. El candidato de Pacto Histórico, no obstante, se arriesga a salir derrotado en una hipotética segunda vuelta ante la previsible unión de las fuerzas conservadoras.

A pesar de que tiene una amplia experiencia en el Congreso, este filósofo y defensor de los Derechos Humanos ha reforzado su carrera política con su disputa judicial con el expresidente colombiano Álvaro Uribe por sus supuestos vínculos con grupos paramilitares y falsos testigos, por el que fue condenado y luego absuelto.

Cepeda ha participado en varios procesos de negociación con grupos armados, entre ellos el de 2016 con las extintas FARC y ha logrado como defensor de los Derechos Humanos el reconocimiento como genocidio de la masacre de más de 5.700 personas por su militancia en Unión Patriótica (UP), de la que su padre formó parte antes de ser asesinado en 1994 en una trama entre el Estado y los paramilitares.

ASPIRANTES CONSERVADORES

El mejor colocado para discutir este dominio de Cepeda en las encuestas es el autoproclamado 'outsider' de la política colombiana Abelardo de la Espriella, un empresario y polémico ultraderechista que como abogado ha llegado a representar a figuras controvertidas como el estafador convicto David Murcia Guzmán y Alex Saab, considerado el testaferro del presidente venezolano, Nicolás Maduro.

'Recuperar la fuerza por la razón o por la fuerza en el marco de la ley' es uno de los lemas de campaña de este confeso admirador del presidente Donald Trump y de su política contra las drogas. Como han venido haciendo otros líderes de la región conservadores, ha apostado por el modelo de mano dura del salvadoreño Nayib Bukele.

De la Espriella ha hablado también de un plan de choque para resolver la crisis humanitaria que existe en el sector sanitario colombiano y una lucha sin cuartel contra la corrupción, prometiendo meter en los bolsillos de los colombianos esos más de 20 millones de euros que estima se malversan cada año.

Bajo su candidatura independiente Defensores de la patria, las encuestas le conceden entre el 30 y el 37% de los votos, algunas de las más optimistas, aunque otras como las de la emisora Caracol o el diario 'El Tiempo' la brecha es hasta de diez puntos a favor del aspirante del oficialismo.

La tercera en plaza es la senadora Paloma Valencia, miembro de una dinastía de políticos conservadores como el expresidente Guillermo León Valencia. La candidata de Centro Democrático es la elegida por el expresidente Uribe para unas elecciones, en las que recabaría el 14% de los votos, insuficiente para una segunda vuelta.

Al igual que De la Espriella, propone aumentar las ofensivas militares contra los grupos armados, incluso con la colaboración de Estados Unidos, imponer más medidas punitivas y se ha mostrado en desacuerdo con la justicia especial surgida de los acuerdos de paz de 2016 y de cualquier salida negociada.

Asimismo defiende una visión conservadora de la familia, ha negado que el aborto sea un derecho de las mujeres y se ha opuesto a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, algo que volvió a reiterar delante de quien será su compañero de fórmula presidencial, Juan Daniel Oviedo, un candidato abiertamente homosexual.

A Valencia aún la recuerdan cómo hace unos años propuso dividir el departamento de Cauca en dos, uno para los indígenas --a los que acusó de connivencia con las FARC--, "para que ellos hagan sus paros, sus manifestaciones y sus invasiones, y uno con vocación de desarrollo", que sería para el resto de los habitantes.

DESAFÍOS PARA LA PRÓXIMA LEGISLATURA

Una de las grandes preocupaciones del electorado son los problemas del sistema público de salud. A la falta de medicamentos y personal se le suman problemas de gestión, recursos y la llegada de miles de venezolanos que llegan a las áreas fronterizas para recibir una asistencia que en su país no puede recibir.

Petro se irá de Casa Nariño con su reforma sanitaria archivada en el Congreso tras más de un año de debates, con la que pretendía, por ejemplo, reforzar la red de centros de atención primaria, pero sobre todo que el Estado centralizara el control de los recursos, acabando así con la mediación de las empresas privadas, a las que acusa de mal uso de fondos, siendo este el principal punto de fricción.

Junto a la salud, la corrupción y la seguridad son los otros temas que más preocupan al electorado. Colombia continúa siendo uno de los países más violentos de la región. Según cifras oficiales, en 2025 la tasa de homicidios fue la más alta desde 2021, hasta 14.000. En estos últimos cinco años, los grupos armados han duplicado sus integrantes, el caso más paradigmático es el del Clan del Golfo.

Su ambiciosa política de paz se ha topado con la dura realidad de que el narcotráfico, el verdadero motor que mueve a estos grupos armados, continúa siendo mucho más lucrativo que las alternativas que pueda ofrecer el Estado, a pesar de haber reducido el número de pobres, aumentar el salario mínimo, y con previsiones de crecimiento ligeramente superiores al resto de países de la región.

A pesar de que Petro ha logrado sacar adelante su reforma agraria, formalizando 1,7 millones de hectáreas, fomentando la sustitución de sembrados ilícitos en lugar de recurrir a la erradicación y logrando algunas de las mayores incautaciones de cocaína de los últimos años, los cultivos de coca están en máximos históricos.

Sea quien sea el próximo presidente deberá llevar sus promesas electorales a un Congreso donde el oficialista Pacto Histórico es la mayor fuerza política en ambas cámaras, seguido de Centro Democrático, lo que vaticina una importante polarización, en la que otras formaciones clásicas, como liberales y conservadores serán decisivos para conformar mayorías y posibles coaliciones de gobierno.

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