Publicado 21/08/2021 08:23CET

La comunidad humanitaria se enfrenta a las consecuencias del cambio climático

Trabajo con fibra textil en Filipinas
Trabajo con fibra textil en Filipinas - WORLD VISION

MADRID, 21 Ago. (Por Eloisa Molina y Anna González, comunicación World Vision) -

Las consecuencias de la emergencia climática son tan devastadoras en todo el mundo que el personal que está en primera línea de la ayuda humanitaria y la comunidad humanitaria no lo puede gestionar. Por ello, este año, el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria ha puesto de relieve las consecuencias inmediatas de la emergencia climática para las personas más vulnerables.

Los efectos del cambio climático siguen avanzando a pasos agigantados a lo largo del mundo. Es no sólo esencial, sino también, urgente que actuemos. Millones de personas hoy se encuentran expuestas a los peligros que amenazan como consecuencia del cambio climático; mujeres, niñas y niños y personas con discapacidad son los sectores más vulnerables ante un clima cambiante.

El cambio climático es uno de los mayores desafíos a los que se enfrenta la humanidad actualmente. Pero también es cierto que muchas personas, comunidades, organizaciones, incluso Estados y empresas han adoptado medidas y creado estrategias para minimizar el impacto de esta crisis.

Por ejemplo, en Filipinas, los agricultores de abacá --una planta de cuyas hojas se obtiene una fibra textil--, de la provincia de North Cotabato en Mindanao, han podido no solamente mantener a sus familias, sino que también han contribuido a mitigar el impacto del cambio climático. Esta fibra se utiliza principalmente para elaborar bolsitas de té, billetes de papel, cuerdas y cordeles y ha permitido reducir el uso de fibras artificiales como plásticos y otros materiales sintéticos.

Se espera que esta iniciativa no solo sea un cambio puntual sino que también sirva para empoderar a la comunidad, convirtiendo a sus miembros en guerreros contra el cambio climático.

En Bangladesh, las mujeres de Nilphamari generan cada vez más ingresos para sostener a sus familias a través de la producción de abono de lombrices de tierra, disminuyendo la producción de cultivos no tóxicos y consiguiendo que la comunidad se convirtiera en una aldea ecológica.

La implementación de estrategias de desarrollo respetuoso con el medio ambiente, es un objetivo prioritario en el trabajo de World Vision, que además de las iniciativas desarrolladas en Bangladesh y Filipinas lleva a cabo otras acciones como la reforestación de árboles, los cultivos biofortifcados, el uso de biopesticidas, letrinas higiénicas, adaptación climática, jardines flotantes o uso de energía solar, con el objetivo de construir comunidades sostenibles.

EL PAPEL CLAVE DE LOS JÓVENES

Actualmente, el mundo tiene 1.800 millones jóvenes de entre 10 y 24 años, es decir, la mayor generación de la historia. Esta población ha resultado fundamental en la acción climática, ya que muchos de ellos se han movilizado durante los últimos años, y se han mostrado como agentes de cambio, emprendedores e innovadores ante los efectos de la crisis.

Todos conocemos el caso de Greta Thunberg, de tan solo 15 años que, desde
Estocolmo, provocó un movimiento global que exige a sus gobiernos una mayor respuesta contra el cambio climático.

Pero muchos desconocemos que, en Mongolia, un grupo de jóvenes está siendo
capacitado para monitorear la calidad del aire con el objetivo de exigir a las autoridades la toma de medidas adecuadas para proteger su salud. En 2017, en otra parte del mundo Jamie Margolin, a sus 15 años, fundó el grupo de protesta Zero Hour.

Los jóvenes están levantando sus voces y los adultos tenemos la obligación moral de escucharlos.

NOS NECESITAMOS JUNTOS

El cambio climático continuará afectándonos a todos, sin embargo, las consecuencias son aún más duras para aquellas poblaciones en situaciones vulnerables y desfavorecidas. Por ello, resulta importante que todos alcemos la voz, pasemos a la acción y exijamos a nuestros gobernantes que tomen decisiones. El futuro del mundo, de las siguientes generaciones está en nuestras manos, en las acciones y cambios que emprendamos hoy.

Es de vital importancia que los esfuerzos de la ayuda humanitaria se centren en los sectores de la población que están sufriendo los estragos del cambio climático, en las personas más vulnerables.

En noviembre, los líderes mundiales se reunirán en la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26) para acelerar la acción climática. Por eso, en este Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, nos unimos al reto mundial para la acción por el clima que este año propone Naciones Unidas, #TheHumanRace. No todos somos trabajadores humanitarios, sin embargo, lo que sí podemos ser hoy, es seres humanos más empáticos, más conscientes y responsables con nuestras acciones y con los demás.

Para poder ganar la carrera contra el cambio climático, nos necesitamos juntos, sin que nadie se quede atrás.

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