Crónica Bélgica.- El Rey busca la fórmula para superar la crisis por la imposibilidad de formar Gobierno

Actualizado 24/08/2007 22:08:56 CET

Las diferencias entre valones y flamencos terminaron anoche con la dimisión del ganador de los comicios, incapaz de formar Gobierno

BRUSELAS, 24 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Rey belga, Alberto II, mantiene la incógnita acerca de qué paso dará para tratar de dar salida a la crisis política que se confirmó en la tarde-noche de ayer, cuando el ganador de las elecciones del pasado 10 de junio, el democristiano flamenco Yves Leterme, desistió de sus esfuerzos para formar Gobierno ante las diferencias irreconciliables entre flamencos y valones sobre el reparto de competencias entre el Estado federal y las comunidades y regiones.

Según explicó hoy la prensa local, el monarca tiene ante sí varias opciones que van desde nombrar a un nuevo "formador", la figura que encarnaba hasta ahora Leterme como director de las negociaciones, o retroceder más en el tiempo y nombrar a un "informador", que, tal y como ocurrió en las semanas posteriores a las elecciones del 10 de junio, se encargaría de exponer al Rey la posición de cada partido.

Sin que de momento haya nada decidido, lo cierto es que después de la audiencia que mantuvo ayer por la tarde con Leterme en la que éste le presentó su dimisión, se reunió con el líder del francófono Movimiento Reformador (MR), Didier Reynders, que precisamente ejerció de "informador" el pasado mes de junio.

Los medios ya empiezan a especular con las distintas personalidades políticas que podrían ser elegidas por Alberto II, ya sea para informar o para tratar de formar Gobierno en esta nueva "fase intermedia" que se abre en Bélgica. Existe coincidencia en que esta vez pertenecería a la comunidad francófona y en que debería ser bilingüe --conocer también el neerlandés--, para tratar de facilitar la salida al enfrentamiento actual.

MÁS COMPETENCIAS A LAS REGIONES

El principal escollo de las negociaciones son las reclamaciones de los flamencos, que quieren ampliar las competencias de las comunidades y las regiones en los órdenes judicial, fiscal, cultural, en materia de inmigración o incluso en la gestión del código de circulación y que, según han señalado a la prensa local, los negociadores valones consideran que sería "el fin de Bélgica".

Las negociaciones saltaron por los aires definitivamente en la madrugada del miércoles al jueves, cuando una nueva reunión entre los cuatro grupos que en teoría integrarán la coalición gubernamental --los demócratacristianos flamencos, CD&V, de Leterme; los liberales flamencos del Open VLD, y los valones Movimiento Reformador y el Centro Demócrata Humanista-- volvió a terminar con la única conclusión de la dificultad para llegar a un acuerdo.

Se trataba de un encuentro oficioso, ya que el viernes anterior el Rey Alberto II había decretado el aplazamiento de las negociaciones y abierto un receso después de otra audiencia en la que Leterme le informó del encallamiento de los contactos.

La semana pasada, el todavía formador admitió ante la prensa, tras la suspensión decidida por el monarca, la existencia de una "división clara sobre el rol y el significado de la posición del Estado" y aunque entonces Leterme confió en que el "federalismo contemporáneo" en Bélgica "saldrá reforzado en un debate abierto sobre la concretización de objetivos comunes" y "permitirá un mejor funcionamiento del Estado federal y la cooperación reforzada entre el estado federal y las comunidades y las regiones".

Una semana después de que pronunciara estas palabras, el líder democristiano desistió ayer definitivamente de su tarea y declaró que era "momentáneamente imposible llegar a un programa ambicioso" de Gobierno.

Su dimisión llegó, dijo, "después de haber intentado durante mucho tiempo, con el alma y la conciencia, con mucha paciencia, y después de haber intentado acercar los puntos de vista de los cuatro partidos para elaborar un buen programa para un Gobierno estable que el país necesita".

CRÍTICAS

A medida que iba empeorando el clima de la negociación, han ido apareciendo las críticas no de flamencos contra valores y viceversa, sino también dentro de cada una de estas dos comunidades.

Así, medios locales publicaron hace semanas las dudas dentro de las filas flamencas sobre la capacidad de Leterme para cumplir su función de formar Gobierno, mientras que el Movimiento Reformador responsabiliza al también francófono CDH del fracaso de los contactos, al mismo tiempo que éste acusa al primero de haberse plegado a las demandas flamencas.

En una entrevista en la edición digital del diario 'La Libre Bélgique', la presidenta del CDH, Joëlle Milquet, rechazó el apelativo de "Madame No" y aunque señaló que, "había soluciones" para haber llegado a un consenso, afirmó que "los francófonos siempre se han opuesto a las grandes transferencias de competencias, sobre todo en lo que afecta al impuesto sobre la seguridad social", que los flamencos querrían ver gestionado por las regiones y no por el Estado federal.

"No quiero que Valonia y Bruselas entren en una peligrosa competencia fiscal, no quiero que un niño bruselense o uno valón reciban ayudas familiares diferentes", indicó en relación con otra reclamación flamenca.