Actualizado 21/05/2007 22:09 CET

Crónica Líbano.- El Ejército libanés sigue bombardeando las posiciones del grupo Al Fatá al Islam

La comunidad internacional respalda la ofensiva del Ejército libanés, pero crece la tensión en los campamentos de refugiados palestinos

BEIRUT, 21 May. (EP/AP) -

Al menos nueve civiles murieron y otros 40 resultaron heridos en una nueva jornada de enfrentamientos entre el Ejército libanés y los milicianos de la organización radical Al Fatá al Islam en los combates registrados en el campamento de refugiados palestinos de Nahr el Bared, en las proximidades de Trípoli. La ofensiva del Ejército libanés ha recibido el respaldo de la comunidad internacional, pero la tensión es cada vez mayor en las decenas de campos de refugiados palestinos esparcidos por todo Líbano.

Nahr el Bared se encuentra cercado por segundo día consecutivo por cientos de soldados libaneses, cuya artillería bombardeó durante todo el día, excepto durante una breve tregua, el campamento de refugiados utilizado por la organización, afín a Al Qaeda, como base de operaciones.

Como consecuencia de los enfrentamientos --que ayer dejaron más de 50 muertos-- se podían ver grandes columnas de humo negro elevándose sobre el campamento, en el que viven unos 30.000 palestinos.

El balance de fallecidos, proporcionado por fuentes palestinas del interior del campo, no fue confirmado por las autoridades libaneses ni por trabajadores humanitarios debido a la imposibilidad de acceder al campamento.

Esta mañana, una breve tregua permitió la evacuación de 18 civiles heridos, según explicó un responsable de la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina, Saleh Badran. La tregua fue acordada entre responsables palestinos y el primer ministro libanés, Fuad Siniora, en Beirut. Poco después, los militares y los islamistas siguieron con los enfrentamientos. Mientras el Ejército utiliza artillería pesada y fuego de carros de combate M-48, los miembros de Al Fatá al Islam disparaban sus morteros.

Un oficial libanés informó bajo condición de anonimato desde la línea de fuego que los militares estaban concentrando el fuego en los edificios utilizados por los milicianos y que tienen órdenes de atacar con dureza cualquier objetivo que contraataque.

Un portavoz de la organización Al Fatá al Islam, Abu Salim, advirtió hoy de que si el asedio del Ejército no acaba, los milicianos recrudecerán sus ataques con misiles y artillería, lo que llevaría la batalla "a las afueras de Trípoli". "Es una batalla a vida o muerte. Su objetivo es exterminar a Al Fatá al Islam. Nosotros responderemos y sabemos cómo responder", aseguró a AP.

Líbano argumenta que no puede entrar en los campamentos de refugiados palestinos porque son competencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) según los acuerdos suscritos, pero los analistas también estiman que la entrada en los campamentos podría provocar un conflicto aún mayor que podría extenderse por el mundo árabe, particularmente ahora que Israel está atacando a los palestinos de la Franja de Gaza.

Los combates comenzaron ayer, cuando la Policía libanesa asaltó una vivienda de los islamistas en Trípoli. Las autoridades aseguran que estaban buscando a los presuntos autores del robo de 125.000 dólares (92.750 euros) en un banco, ocurrido el día anterior en Amyoun, una localidad del sureste de Trípoli. Ante la resistencia de los milicianos, la Policía solicitó la ayuda del Ejército y estos, a su vez, pidieron la ayuda de los elementos del grupo emplazados en el campamento de refugiados. Los milicianos tomaron varias posiciones del Ejército libanés.

La situación se estabilizó finalmente cuando centenares de soldados libaneses rodearon el campamento y comenzaron a bombardearlo con artillería.

En Tripoli, ciudad a cuyas afueras está situado Nahr el Bared, se viven mientras jornadas de inquietud. Las ambulancias recorrían las calles de la ciudad y sus tiendas permanecían cerradas. Muchos de los habitantes de las viviendas situadas en las inmediaciones del campamento de refugiados permanecían en sus casas ante el temor a los combates.

Mientras, la tensión también se ha trasladado al campamento de refugiados de Ein el Hilweh, rodeado por soldados libaneses, y donde milicianos armados permanecen en alerta.

"Hay muchos heridos. Estamos bajo asedio. Hay escasez de pan, medicamentos y electricidad. Hay niños bajo los escombros", afirmó desde el interior del campamento uno de los refugiados, Sana Abu Fraj, en declaraciones a la televisión por satélite Al Yazira.

SEGUIDORES DE BIN LADEN

Al Fatá al Islam se escindió del grupo Al Fatá al Intifada, fundado por el coronel Said al Muragha, más conocido como Abu Musa, a finales de 2006. La nueva organización se concibió en el campamento de Nahr el Bared, bajo la dirección de Shaker al Abssi, seguidor declarado del líder de la organización terrorista Al Qaeda, Usama Bin Laden.

Algunas informaciones apuntan incluso a que Al Fatá al Islam estaba entrenando a combatientes para perpetrar ataques en otros países, y se cree que podría haber enviado a milicianos a Irak para unirse a la insurgencia.

Las autoridades sirias también han acusado a la organización de ser un instrumento de Siria para desestabilizar Líbano, pero Damasco siempre lo ha negado radicalmente.

La seguridad libanesa estima que Al Fatá al Islam tiene unos cien miembros de países árabes como Arabia Saudí o Siria, además de simpatizantes palestinos o libaneses fieles a la interpretación salafista del Islam.

RESPALDO INTERNACIONAL

La comunidad internacional ha respondido a la violencia desatada en el norte de Líbano con un respaldo unánime a la ofensiva del Ejército libanés. Estados Unidos aplaudió a través de su Departamento de Estado las medidas adoptadas por el Ejército de Líbano, mientras España expresó su "firme apoyo" al Gobierno en lo que se refiere al "mantenimiento del orden público".

El Departamento de Estado norteamericano afirmó que el Ejército libanés actuó "de forma legítima" contra "las provocaciones de extremistas violentos", según palabras del portavoz del Departamento, Sean McCormack. "Este es un grupo que utiliza la violencia para conseguir cualquier objetivo", apuntó.

El Gobierno español, por su parte, quiso trasladar su "firme apoyo" al Gobierno libanés y su "honda preocupación" por los últimos enfrentamientos. El comunicado español fue un poco más allá del emitido por la presidencia de turno de la UE, que este semestre corresponde a Alemania. Esta institución mostró su "profunda preocupación" por el reciente "estallido de violencia" e instó a todas las partes a rechazar la violencia e impedir que la situación empeore.

El partido libanés Hezbolá también condenó los ataques perpetrados por Al Fatá al Islam. Hezbolá, 'El Partido de Dios', condenó en un comunicado "cualquier ataque de cualquier facción contra el Ejército libanés y las fuerzas de seguridad que pretenda minar la seguridad, la estabilidad y la paz civil de Líbano".

Desde los territorios palestinos, el movimiento Al Fatá del presidente palestino, Mahmud Abbas, también condenó los actos de los milicianos. "El grupo llamado Al Fatá al Islam no tiene nada que ver con el movimiento Al Fatá ni con ninguna otra facción palestina y no forma parte de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)", afirma el movimiento en su página 'web'. "Al Fatá llama a nuestra gente refugiada en los campamentos de Beddawi y Nahr el Baled a aislar a este grupo", concluyó.