Actualizado 18/02/2017 7:49:19 +00:00 CET

Sin derecho a una atención médica que podría salvar vidas

Desplazados internos en un edificio abandonado
MALAK SHAHER/MSF
 

MADRID, 18 Feb. (Por Djoen Besselink, Coordinador General de MSF en Yemen) -

Durante los últimos 22 meses, nuestros equipos en la ciudad de Taiz (Yemen) han visto cómo la situación de la población civil iba de mal en peor. Desafortunadamente, es un reflejo de lo que está sucediendo en el resto del país.

Nuestros pacientes a los dos lados de la línea del frente han sufrido heridas de artillería mientras cocinaban en sus hogares, han sido alcanzados por los bombardeos mientras caminaban hacia sus tierras y mutilados por las minas antipersona mientras cuidaban de su ganado. También han sido blanco de los disparos de los francotiradores en calles cercanas a sus hogares. Médicos Sin Fronteras (MSF) quiere alertar una vez más de la necesidad de que se respete la protección de los civiles, de los hospitales y del personal médico y sus pacientes.

Taiz ha sido el escenario de algunos de los combates más intensos y prolongados desde el recrudecimiento del conflicto en marzo de 2015. La ciudad está dividida por diferentes líneas que marcan el frente de batalla. Durante casi dos años, los habitantes han estado viviendo en constante sufrimiento y miedo. Esta ciudad es un claro ejemplo de la necesidad urgente de más ayuda médica en Yemen, especialmente para los centros de atención primaria.

Los servicios médicos en Taiz, así como en el resto del país, se han visto directamente afectados por la violencia. Los hospitales han sido bombardeados repetidas veces, entre ellos, cuatro centros de MSF. Las ambulancias se han convertido en objetivo de las balas y hasta las han robado a punta de pistola. El personal médico ha recibido disparos mientras se dirigía a su trabajo. Ha sido acosado, detenido y obligado a trabajar bajo amenazas de muerte. Los trabajadores sanitarios corren un gran riesgo en Yemen, muchos temen por su vida durante su jornada laboral.

El sistema de salud de Yemen necesita ayuda urgente para evitar que se desmorone. La carencia de instalaciones médicas, especialistas, equipos, personal y suministros está poniendo a miles de personas en un riesgo innecesario que puede conducirles inexorablemente a la muerte. La falta de servicios sanitarios está comprometiendo el derecho de la población a acceder a atención médica. MSF ha venido siendo testigo de este hecho en toda la región donde trabaja, incluida la ciudad de Taiz.

URGENCIA

La ayuda humanitaria debe incrementarse de manera urgente. Esto incluye financiación, suministros médicos y personal con experiencia en las más complejas emergencias humanitarias. Los actores humanitarios necesitan coordinar su trabajo para adaptarse a las necesidades crecientes de la población.

Las partes del conflicto deben permitir que las organizaciones de ayuda humanitaria alcancen a la población más vulnerable. El cerco debe terminar. Se debe autorizar la entrada al país del personal humanitario internacional y de suministros esenciales, así como su transporte hacia aquellos lugares donde sean más necesarios. Puertos y aeropuertos deben ser reabiertos.

El devastado sistema sanitario y unas condiciones de vida cada vez más duras han minado la salud de la población. Especialmente cuando hablamos de mujeres embarazadas, menores y recién nacidos. Muchas familias tienen muy poco o nulo acceso a la electricidad. Tampoco disponen de comida y agua suficientes.

Muchas se han visto obligadas a huir de sus hogares por los combates. Ahora viven en asentamientos temporales o hacinados en edificios, a menudo en malas condiciones sanitarias y sin enseres básicos como colchones, sábanas y utensilios de cocina. La asistencia médica gratuita es extremadamente limitada, y la privada es a menudo demasiado costosa. La población acude a los centros privados como último recurso, cuando están muy enfermos y puede que sea demasiado tarde.

EL TRABAJO DE MSF

En 2016, nuestros equipos en Taiz asistieron más de 5.300 nacimientos, tuvieron más de 31.000 consultas médicas prenatales y más de 2.600 postparto. Además, más de 4.400 menores con malnutrición severa fueron tratados en nuestros programas terapéuticos de alimentación. Desde el incremento de la violencia en marzo de 2015, MSF ha atendido a más de 10.000 pacientes con heridas de guerra en Taiz y a más de 55.000 en todo el país.

Hacemos un llamamiento a todas las partes del conflicto para que garanticen la protección de los civiles y de los trabajadores sanitarios, y se permita el acceso a la atención médica a los enfermos y heridos. También nos dirigimos a las organizaciones internacionales de ayuda humanitaria y a los gobiernos donantes para que, junto a MSF, aseguremos que la ayuda se entrega a aquellos que más la necesitan y que se incrementa la respuesta humanitaria en las zonas más afectadas por el conflicto.

Las duras condiciones de las que alertamos en nuestros informes no son únicas de Taiz. Los equipos de MSF que trabajan en diez gobernaciones de Yemen, están siendo testigos de sucesos idénticos. Los yemeníes son víctimas directas y también indirectas de esta guerra. El acceso a un sistema médico de calidad y asequible está severamente comprometido. Y, tras casi dos años de conflicto, la ayuda humanitaria y médica sigue fallando a la hora de cubrir las necesidades más básicas de la población.

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