El destacado opositor Moise Katumbi regresará esta semana a RDC de cara a las presidenciales de diciembre

Moise Katumbi, líder opositor congoleño
REUTERS / KENNY KATOMBE - Archivo
Publicado 30/07/2018 20:41:28CET

MADRID, 30 Jul. (EUROPA PRESS) -

El destacado opositor congoleño Moise Katumbi ha pedido permiso a las autoridades para el aterrizaje de su avión de regreso a República Democrática del Congo (RDC) el 3 de agosto, según ha desvelado su oficina.

El portavoz de Katumbi, Olivier Kamitatu, ha confirmado este lunes que el opositor ha pedido a la Autoridad de Aviación Civil que autorice el aterrizaje en Lubumbhasi, según ha informado el diario local 'Actualité'.

Por su parte, el presidente de la Alianza de Movimientos de Kongo (AMK), André-Claudel Lubaya, ha pedido a los militantes de la plataforma que den una acogida "calurosa" al líder opositor.

Katumbi, un empresario y ex gobernador de la provincia productora de cobre de Katanga, es considerado como uno de los principales candidatos de la oposición en las elecciones pero lleva dos años en el exilio, desde que la Fiscalía le acusara de contratar mercenarios extranjeros. Fue sentenciado el mes siguiente a tres años de prisión por fraude inmobiliario.

A finales de mayo, Katumbi y el destacado opositor Félix Tshisekedi --líder de la Unión para la Democracia y el Progreso Social (UDPS) desde la muerte el año pasado de su padre, el histórico líder opositor Etiene Tshisekedi-- desvelaron que habían unido fuerzas y estaban sopesando una candidatura de unidad a la Presidencia.

Estos esfuerzos fueron apoyados por el antiguo 'señor de la guerra' Jean-Pierre Bemba, que tiene planeado regresar al país el 1 de agosto y quien ya ha prometido respaldar a un candidato de unidad.

Bemba partió a Bélgica después de que el pasado 8 de junio el Tribunal Penal Internacional (TPI) le absolviera de dos cargos de crímenes contra la Humanidad --asesinato y violación-- y tres cargos de crímenes de guerra --asesinato, violación y saqueo-- por los que fue condenado en 2016 a 18 años de cárcel.

El señor de la guerra congoleño, que fue procesado por las atrocidades cometidas por los hombres a su cargo en la vecina República Centroafricana (RCA) entre 2002 y 2003, aún está a la espera de que se resuelva su apelación a otra condena en el TPI por un caso de obstrucción a la justicia.

A pesar de que tiene este recurso pendiente, el TPI ordenó su puesta en libertad porque la mayor pena que puede recibir por este delito son cinco años de prisión y ya ha pasado una década en una cárcel de La Haya por los cinco cargos de los que finalmente fue absuelto.

Las tensiones políticas se han recrudecido en el país después de que Joseph Kabila, que ocupa la Presidencia desde 2001, se negase a renunciar al cargo una vez que había expirado formalmente su actual mandato en diciembre de 2016, a raíz de un acuerdo con parte de la oposición para aplazar las elecciones.

KABILA NO HA ACLARADO SI SE PRESENTARÁ

El propio Kabila afirmó a mediados de mes que su "compromiso con la Constitución es inequívoco", si bien evitó nuevamente pronunciarse sobre si se presentará a las elecciones.

Las palabras del mandatario congoleño llegaron horas después de que el secretario permanente adjunto del gubernamental Partido del Pueblo para la Reconstrucción y la Democracia (PPRD), Ferdinand Kambere, defendiera que Kabila tiene derecho a presentarse a un tercer mandato, algo prohibido por la Constitución del país.

Kambere argumentó que, según la revisión de 2011 de la Carta Magna, los mandatos deben ser "de la misma naturaleza, carácter y especie", antes de recordar que Kabila se impuso en 2006 por mayoría absoluta y en 2011 por mayoría simple, por lo que no se cumpliría dicho extremo.

La comparecencia de Kabila tuvo lugar además un día después de que la Plataforma, la principal coalición opositora de RDC, subrayara que no participará en una "parodia electoral" y presentara cinco exigencias para concurrir a los comicios.

Los constantes retrasos han sumido el país en el caos y en la violencia política, que se ha cobrado las vidas de decenas de personas y causado que partes del país hayan acabado en manos de insurgentes que han amenazado con seguir la lucha hasta que el presidente abandone el poder.

La oposición ha denunciado desde entonces que el presidente está intentando aferrarse al poder más allá de su mandato. Kabila niega dichas acusaciones, si bien se ha negado a descartar que vaya a intentar enmendar la Constitución para suprimir los límites de mandatos que le impiden optar a la reelección.