Duterte aparta a la vicepresidenta y rival Leni Robredo de la investigación a su brutal campaña antidroga

Actualizado 24/11/2019 14:59:52 CET
Rodrigo Duterte y la vicepresidenta Leni Robredo
Rodrigo Duterte y la vicepresidenta Leni Robredo - REUTERS/ERIK DE CASTRO - Archivo

MADRID, 24 Nov. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, ha cesado finalmente a la vicepresidenta del país y rival política, Leni Robredo, de su cargo adicional como investigadora de los abusos policiales en el marco de la brutal campaña contra las drogas ordenada por el mandatario, y en la que las fuerzas de seguridad han sido acusadas por organismos internacionales de llevar a cabo detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales.

El cese de Robredo tiene lugar después de aguantar dos semanas en el cargo, mientras recibía las críticas del presidente y su séquito. El presidente la llegó a calificar de "cabeza de chorlito" después de que la vicepresidenta denunciara obstáculos y presiones desde múltiples frentes hacia su labor.

Duterte amenazó la semana pasada directamente con apartarla del cargo si volvía a comentar su investigación con la comunidad internacional, después de que se tuviera conocimiento de que Robredo había hablado con investigadores antidroga de Estados Unidos y Naciones Unidas.

"El despido también es en respuesta a las burlas y los desafíos de la vicepresidenta Robredo", ha declarado el portavoz de la Presidencia, Salvador Panelo, quien ha lamentado que Robredo "haya desperdiciado una oportunidad para investigar el caso y se haya dedicado, en su lugar, a vilipendiar los métodos de esta Administración", según declaraciones recogidas por la cadena ABS-CBN.

LA GUERRA CONTRA LAS DROGAS EN FILIPINAS

La guerra contra las drogas se ha convertido en la principal política de Estado de Duterte. Sin embargo, la forma que ha tenido de lidiar con el problema ha causado alarma internacional dado, según fuentes de Naciones Unidas, se ha producido un "asombroso" aumento del número de asesinatos por parte de la Policía.

Según la Policía de Filipinas, al menos 6.600 presuntos drogadictos y traficantes han muerto en la guerra contra las drogas desde 2016 e insisten en que se resistieron a ser detenidos. Por su parte, activistas defensores de Derechos Humanos afirman que más de 20.000 personas han muerto en operaciones estatales.

El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas aprobó en julio una resolución para investigar las acciones del Gobierno de Duterte. A su vez, el Tribunal Penal Internacional (TPI) está llevando a cabo un examen preliminar por denuncias de crímenes contra la Humanidad.

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