Actualizado 09/06/2007 17:13 CET

EEUU.- Bush defiende su Ley de Inmigración a pesar del serio revés del Senado

NUEVA YORK, 9 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente estadounidense, George W. Bush, calificó hoy de inaceptable la situación de la inmigración e instó al Senado a plantear de nuevo la aprobación de su proyecto de Ley de Inmigración a pesar de haber quedado en evidencia tras la derrota en la votación realizada el pasado jueves en la cámara alta.

En su discurso radial semanal, el inquilino de la Casa Blanca adoptó una actitud didáctica para describir las supuestamente desastrosas consecuencias de la Ley de Inmigración vigente desde 1986. "No resguarda nuestra frontera, no recoge medidas estrictas para el cumplimiento de la ley en los centros de trabajo, no ayuda a la integración y alienta a más personas a venir ilegalmente", apuntó.

Según Bush, "la inmigración ilegal está asociada a negocios ilegales dedicados a la falsificación de documentos, el tráfico de personas humano y la explotación de trabajadores".

Ante esta situación, la solución ha de venir, según el presidente, de la aprobación en el Senado de la nueva Ley de Inmigración, un proyecto "propuesto por ambos partidos, resultado de meses de negociación". Esta nueva legislación "da prioridad a la seguridad en la frontera, crea un programa de trabajo temporal para satisfacer las legítimas necesidades de nuestra creciente economía, pone en práctica un sistema obligatorio para verificar que (los inmigrantes) pueden trabajar legalmente y resuelve la situación de aproximadamente 12 millones de personas que están aquí ilegalmente".

"Si nos unimos, podemos crear el sistema de inmigración que esta gran nación merece, uno que nos mantenga seguros y prósperos, que acoja a personas visionarias y emprendedoras de todo el mundo y que confíe en la habilidad de este país para hacernos a todos estadounidenses, una nación bajo Dios", señaló el dirigente.

Bush quiso dar respuestas concretas a algunas de las críticas y argumentos utilizados por los senadores que votaron en contra del proyecto de ley. Sobre la seguridad en la frontera, elemento que preocupa al ala más extremista del Partido Republicano, Bush apuntó que la nueva norma obliga al Gobierno federal a cumplir con "ciertos objetivos de seguridad en la frontera antes de que otras disposiciones puedan entrar en vigor" y destacó los importantes esfuerzos realizados por su administración en el control fronterizo.

Con respecto al programa de trabajadores temporales, el presidente defendió que éste pretende "garantizar que los que vienen a este país a trabajar lo hagan de manera legal y ordenada" y proporcionar a los empresarios "las herramientas adecuadas para asegurarse de que están contratando trabajadores legales" empezando por la implantación de un documento de identidad "imposible de falsificar".

"Las empresas que contraten a sabiendas a extranjeros ilegales serán sancionadas; los trabajadores que vengan ilegalmente serán deportados a sus países y, a diferencia de la ley de 1986, este proyecto de ley no otorga una amnistía a las personas que ya se encuentran aquí", explicó.

"La amnistía es un perdón sin sanción alguna para las personas que han infringido nuestras leyes para venir aquí", pero este proyecto de ley "exigirá el pago de una multa" a los trabajadores indocumentados y los registrará para que sean investigados sus antecedentes, "paguen sus impuestos con efecto retroactivo" y tengan un trabajo fijo.

Además, tendrán que pagar una multa adicional si quieren solicitar una tarjeta de residencias ocho años después de registrarse, y para ello deberán demostrar que saben inglés, regresar a su país de origen y solicitarla desde allí.

Por último, sobre la cuestión de la reunificación familiar, Bush explicó que la nueva norma creará un sistema de puntos "basado en el mérito" que reconoce la importancia de los vínculos familiares al otorgar puntos a los inmigrantes cuyos familiares ya viven en Estados Unidos legalmente. "Más de la mitad de las nuevas tarjetas de residencia se destinarán a familiares, se permitirá que los inmigrantes traigan a sus cónyuges e hijos menores", apuntó.

La Casa Blanca y un grupo de senadores de los partidos Republicano y Demócrata redactó la iniciativa, pero ésta podría ser frenada por los ataques que ha recibido desde la derecha y la izquierda, durante semanas de discusiones en el Senado.

El jueves, cuando el Senado no pudo poner fin al debate, los líderes demócratas, con mayoría en la cámara, aplazaron la votación de la propuesta, sin comprometerse a retomarla.