WASHINGTON 5 Sep. (EP/AP) -
Hoy comienza el juicio contra los dos hombres que secuestraron y asesinaron a varios ejecutivos rusos en Los Angeles en 2002. La acusación pedirá la pena de muerte para los presuntos autores, Iouri Mijel y Jurijus Kadamovas, que se han declarado inocentes. Otro acusado, Petro Krylov, será juzgado en enero.
El juicio comienza más de cuatro años después de que se hallaran los cuerpos de los secuestrados en un embalse en el Parque Nacional de Yosemite. Los acusados fueron detenidos en febrero de 2002. Los secuestradores, de nacionalidad rusa, llegaron a recibir unos 800.000 euros de las familias y socios de las víctimas.
"Los acusados asesinaron brutalmente indistintamente a los secuestrados que pagaron su rescate y a los que no", dijo la Fiscalía en un comunicado.
Las autoridades creen que los secuestradores podrían tener relación con el crimen organizado ruso, aunque no existen evidencias al respecto que vayan a emplearse en el juicio.
"No eran autónomos, estoy seguro", dijo un antiguo funcionario de la Judicatura que prefiere permanecer en el anonimato, citado por 'The San Diego Union Tribune'. "Hay demasiado dinero implicado, demasiados gastos en viajes alrededor del mundo". Algunos de los pagos se hicieron en entidades financieras en Europa del Este.
Los secuestradores pidieron más de 4,2 millones de dólares como rescate por las víctimas, y consiguieron recoger casi un millón de euros, que emplearon en la compra de coches de lujo y en el pago de sus hipotecas.
En el juicio se presentarán grabaciones de las llamadas pidiendo rescates, el ADN de las víctimas encontrado en unas esposas y un par de zapatos que coinciden con una huella de sangre hallada cerca de la reserva.
Los secuestrados eran empresarios rusos de alto nivel establecidos en Estados Unidos. Un productor de cine, George Safiev, su contable, Rita Peckler y su socio, Nick Kharabadzeel, fueron secuestrados y asesinados tras extraer de su empresa un total de 740.000 euros.
Un antiguo jefe de Krylov, que regentaba un negocio de automoción, Alexander Umansky, también fue secuestrado. Su familia pagó 170.000 euros por su liberación, pago que se produjo después de que Umansky ya hubiera muerto. El inmobiliario Meyer Muscatel fue la última de sus víctimas.
Los secuestros y asesinatos se realizaron en distintos momentos a lo largo de 2001 y 2002. Los cuerpos fueron hallados poco después de cada desaparición, gracias al arresto de uno de los cómplices de la operación.