ABUYA, 26 Dic. (Reuters/EP) -
El expresidente de Nigeria Muhammadu Buhari ha criticado que su país no tiene líderes competentes para acabar con los problemas de seguridad después de que unas 40 personas murieran el día de Navidad en varios atentados terroristas en iglesias cristianas.
Buhari, que dirigió el país desde enero de 1984 hasta agosto de 1985 con apoyo de los militares, se ha presentado desde 2003 en tres ocasiones a las elecciones presidenciales, las últimas en abril de este año en las que venció el actual presidente, Goodluck Jonathan.
La secta islamista Boko Haram reclamó la autoría de los ataques a tres iglesias cristianas. Las fuerzas de seguridad, que también culpan a dicho grupo por dos explosiones en el norte del país, temen que los ataques provoquen un conflicto abierto entre musulmanes y cristianos en el país.
En un comunicado publicado en el diario 'Punch', Buhari criticó la falta de respuesta del Gobierno frente a los atentados y la indiferencia que han mostrado ante los ataques. "¿Cómo es posible que las autoridades del Vaticano y del Reino Unido hablen antes que el Gobierno de Nigeria de los ataques producidos en el interior del país que han provocado la muerte de nuestros ciudadanos?", preguntó el expresidente en la nota.
"Esto se debe claramente a un fallo en el liderazgo en un momento en el que el Ejecutivo necesita convencer a la gente de su capacidad para garantizar la seguridad en el día a día", comentó el expresidente, que pidió que el Ejecutivo destinase más dinero a la seguridad.
Jonathan, de religión cristiana, calificó los ataques de desafortunados y aseguró que Boko Haram no atacarán siempre. "Acabará algún día", añadió.
ATAQUES COORDINADOS
Los ataques se produjeron unos días después de los enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y Boko Haram que mataron a 68 personas, lo que mostró la coordinación de la secta islamista, según las fuerzas de seguridad.
El primer y más grave atentado ocurrió en la iglesia de Santa Teresa de Madala, una localidad situada a las afueras de la capital nigeriana, Abuya. Al menos 27 personas murieron en este templo. Horas después, una fuerte explosión sacudió la iglesia de la Montaña de Fuego y los Milagros en Jos, en el centro del país.
Un tercer atentado golpeó otro templo de la localidad de Gadaka, situada en el estado de Yobe, en el norte de Nigeria. La cadena de ataques acabó con dos explosiones en la ciudad de Damaturu, en el noreste del país, en las que murieron cuatro agentes de Policía. Algunos residentes de la zona aseguraron que se produjo un enfrentamiento armado.