Publicado 26/10/2020 17:49CET

Francia rechaza cualquier diálogo con grupos yihadistas en Malí

El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian
El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian - Pavol Zachar/TASR/dpa

MADRID, 26 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Francia se ha pronunciado este lunes contra la posibilidad de mantener un diálogo con grupos terroristas en Malí, reflejando diferencias con el primer ministro de transición maliense, Moctar Ouane, quien ha defendido la necesidad de un proceso de contactos con los grupos armados que operan en el país.

"Digamos las cosas muy claramente. Hay acuerdos de paz. Hace falta poner en marcha los acuerdos de paz. Son los acuerdos de paz los que logran la paz", ha defendido el ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, desde Malí. Le Drian es el primer miembro del Gobierno francés en viajar al país desde el golpe de Estado del 18 de agosto.

Así, ha dicho que estos acuerdos "fueron validados por un cierto número de firmantes, entre ellos grupos armados firmantes". "Por otra parte, hay grupos terroristas que no han firmado los acuerdos de paz. Las cosas son simples", ha recalcado.

Por su parte, Ouane ha sostenido que "las conclusiones del diálogo nacional inclusivo" que tuvo lugar para trazar el proceso de transición tras la asonada "indica muy claramente la necesidad de una oferta de diálogo con los grupos armados".

"Creo que hace falta ver ahí una oportunidad de iniciar amplias discusiones", ha señalado, lo que refleja las diferencias entre Bamako y París sobre este punto, según ha recogido la emisora Radio France Internationale.

Malí excarceló recientemente a yihadistas en un acuerdo para la liberación del líder opositor Soumaila Cissé, la cooperante francesa Sophie Petronin, y los italianos Niccola Chiacchio y Pierluigi Maccalli.

En otro orden de cosas, Francia y Malí han firmado cinco acuerdos, incluido uno para préstamos y subvenciones por valor de 140 millones de euros para infraestructuras, políticas sociales y "autonomía de las mujeres", según ha confirmado el Ministerio de Exteriores francés a través de su cuenta en la red social Twitter.

Le Drian ha destacado además que la carta de transición pactada para la transferencia de poder de la junta a las autoridades civiles "es la condición para establecer un nuevo contrato social y salir de la crisis de confianza y gobernanza que atraviesa el país". Esta 'hoja de ruta' contempla la celebración de elecciones en 18 meses.

En esta línea, ha hecho hincapié en que la celebración de elecciones, reforzar la gobernanza, luchar contra la impunidad, poner en marcha el acuerdo de paz y hacer frente a la "amenaza terrorista" son aspectos "decisivos" a los que las autoridades de transición deben hacer frente.

POSIBILIDAD DE UN PROCESO DE CONVERSACIONES

Las palabras de Le Drian han llegado además una semana después de que el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, señalara que el diálogo es posible con algunos de los grupos yihadistas que operan en la región del Sahel, si bien ha descartado que esto pueda ocurrir con Estado Islámico.

"Habrá grupos con los que se podrá hablar y que tienen interés en participar en este diálogo", dijo, en una entrevista concedida al diario francés 'Le Monde' en la que incidió en que "la crisis saheliana es una amenaza para todos".

Asimismo, el comisario para Paz y Seguridad de la Unión Africana (UA), Smail Chergui, apostó recientemente por "explorar un diálogo con los extremistas" en el Sahel para "silenciar las armas", en un proceso similar al llevado a cabo por Estados Unidos y los talibán en Afganistán.

De hecho, Ibrahim Boubacar Keita, derrocado en el golpe del 18 de agosto, confirmó en febrero el inicio de contactos con el líder de la rama de Al Qaeda en Malí, el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), y el del Frente Macina, uno de los grupos que integran esta coalición yihadista.

En respuesta, JNIM se mostró dispuesto a participar en negociaciones con el Gobierno de Malí en caso de que las tropas de Francia y Naciones Unidas abandonen el país, si bien posteriormente no surgieron informaciones sobre contactos y el grupo siguió prepetrando ataques en el país africano.

Malí y el resto del Sahel se han visto sacudidos en los últimos años por un repunte de los ataques por parte de grupos yihadistas, incluidos JNIM y la rama de Estado Islámico en la región, Estado Islámico en el Gran Sáhara (ISGS).

La creciente actividad de estos grupos ha venido acompañada de un incremento de las tensiones de carácter étnico, lo que ha motivado numerosos incidentes de violencia intercomunitaria, especialmente en Malí y Burkina Faso, a los que se suman además los abusos cometidos por las fuerzas de seguridad.

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