Actualizado 03/10/2007 23:22 CET

Francia.- Sarkozy asegura que no habrá "pausa" en las reformas pero que no son ninguna "purga"

El presidente defiende la apertura del Gobierno a todos los partidos y se compromete a compartir el poder con el Parlamento

PARIS, 3 Oct. (EUROPA PRESS) -

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendió hoy el ambicioso programa de reformas que ha puesto en marcha y advirtió de que no habrá "pausa" alguna y que irá "hasta el final", pero también subrayó que no se trata de una "purga" ni de hacer pagar a los franceses la "factura" de los errores cometidos por otros en el pasado. También dejó claro que no hay "ningún plan de austeridad escondido".

Durante un discurso pronunciado en El Elíseo ante la mayoría parlamentaria, el presidente ratificó su intención de contar con miembros de otros partidos políticos para sus proyectos gubernamentales y adelantó su deseo de compartir el poder de la presidencia con el Parlamento.

"La reforma no es una purga, no es una manera de hacer pagar a los franceses los errores por los que ya han pagado la factura y de los que no son responsables", dijo.

"La reforma, lo siento, no es un castigo, la reforma no es la política por la cual las élites hacen pagar al pueblo los errores que han cometido. La reforma es la voluntad de un pueblo que no puede más de conservadurismo y conformismo", añadió el presidente.

A lo largo de 45 minutos, Sarkozy trufó el mensaje dirigido a los parlamentarios con las ideas del valor del trabajo, la sinceridad que merecen los franceses o la necesidad de la ruptura.

"No hay otra forma de actuar y hay que romper con las costumbres del pasado que han conducido al país a la situación en la que se encuentra. Francia no va bien, es un hecho", alertó. "Haremos la ruptura porque Francia la necesita y porque desde hace 25 años el problema se acumula y esto no puede durar", prosiguió.

Pero si Francia no va bien no es, según Sarkozy, porque no tenga los medios para ir bien, carezca de recursos, de talento o los franceses no sean inteligentes o imaginación o voluntad de trabajar sino porque "despilfarra" sus recursos.

Tras recordar que a Francia le hace falta un punto de crecimiento económico por año y que ese punto no vendrá de la mano de una mejora de la coyuntura crecimiento mundial, apostó por "reaccionar", para aumentar el poder adquisitivo, lograr el pleno empleo, asegurar las jubilaciones, equilibrar las cuentas públicas o hacer frente al envejecimiento de la población.

La estrategia económica que propone el Gobierno es, dijo, "simple" y reposa sobre la convicción de que hay que valorar el trabajo, liberarlo, animarlo y recompensarlo.

A continuación subrayó que enfrentarse al déficit sin afrontar la producción de la riqueza no tendría ningún sentido y que lo que pretende lograr es una política fuerte donde "todo el mundo tenga algo que ganar y no una política de sacrificio donde todo el mundo tiene algo que perder".

NO AL SECTARISMO

"Creo en el rigor de la gestión, pero rechazo la política del rigor, una política de austeridad, de sacrificio, de reducción del poder adquisitivo, de alza de impuestos. Francia no se puede permitir una política así", apostilló.

"No habrá pausa en las reformas. Iremos hasta el final. Sé que hay dificultades, pruebas que superar, pero os pido confianza porque, en el fondo es lo que los franceses esperan de nosotros", agregó.

El presidente aprovechó la ocasión para dar un espaldarazo a su primer ministro, François Fillon, y a la actividad gubernamental llevada a cabo en tan sólo cuatro meses.

También defendió, frente a los críticos de sus propias filas que ven con recelo cómo aumenta el número de socialistas en los equipos de Sarkozy, que conviene excluir "todo tipo de sectarismo". "La apertura --argumentó-- no es una elección, es una obligación".

"Me he comprometido a dar a los franceses el orgullo de Francia, el orgullo de se ciudadano de un país que pueda dar ejemplo de dinamismo, innovación, de ver Francia regresar al escenario mundial", sentenció. "Nuestra familia política debe permanecer abierta a toda Francia", concluyó.