Publicado 03/12/2021 10:22CET

Gambia celebra unas presidenciales en las que Barrow aspira a la reelección tras aliarse con el partido de Jamé

Archivo - El presidente de Gambia, Adama Barrow, da un discurso ante Naciones Unidas
Archivo - El presidente de Gambia, Adama Barrow, da un discurso ante Naciones Unidas - LI MUZI / ZUMA PRESS / CONTACTOPHOTO - Archivo

El mandatario ha quedado aislado por la mayoría de los que apoyaron su candidatura en 2016

Entre sus rivales figura quien fuera su mentor político, Ousainou Darboe

MADRID, 3 Dic. (EUROPA PRESS) -

Gambia celebrará este sábado unas elecciones presidenciales marcadas por la intención del mandatario, Adama Barrow, de lograr la reelección tras ignorar su compromiso de 2016 de estar únicamente tres años en el cargo y después de alcanzar una polémica alianza con el partido del antiguo dictador Yahya Jamé.

Barrow, quien se hizo con la victoria en diciembre de 2016 tras presentar su candidatura como independiente con el apoyo de los grupos opositores a Jamé, juró el cargo en enero de 2017 después de que el dictador se marchara al exilio a Guinea Ecuatorial tras rechazar su derrota en un primer momento.

La llegada de Barrow al poder supuso la apertura de un capítulo de esperanza en el país tras el régimen de Jamé --quien había accedido al poder tras un golpe de Estado militar en 1994--, especialmente por sus promesas de apertura política y de investigar los abusos de los Derechos Humanos durante el mandato de su predecesor.

De hecho, uno de los 'buques insignia' de su mandato ha sido la Comisión para la Verdad y la Reconciliación de Gambia (TRRC), que entregó el viernes su informe final tras dos años de investigaciones e interrogatorios a sospechosos y víctimas de estos abusos, un documento que Barrow prometió "estudiar cuidadosamente".

Sin embargo, la comisión no puede emitir sentencias y simplemente recomendará la apertura de procesos judiciales contra los sospechosos de abusos y violaciones de los Derechos Humanos entre julio de 1994 y enero de 2017, entre quienes figura con casi total probabilidad Jamé, quien por ahora se ha negado a volver al país.

A pesar de que el antiguo dictador continúa en Guinea Ecuatorial, país que le dio cobijo tras ceder finalmente el poder ante la presión de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) --que llegó a amenazar con una intervención militar--, la sombra de Jamé estará presente en las elecciones.

La situación deriva de la decisión de Barrow, que en enero presentó su propio partido, el Partido Nacional del Pueblo, de unir fuerzas con la Alianza para la Reorientación Patriótica y la Construcción (APRC), una coalición duramente criticada por la oposición y rechazada incluso por Jamé.

"Estamos en alianza con la APRC por principios, una alianza basada en el mejor interés de este país, en la seguridad nacional y la reconciliación", dijo Barrow, quien ya había sembrado dudas sobre su figura cuando en 2019 anunció que ignoraría su compromiso de estar tres años en el mandato, lo que provocó una fractura entre sus seguidores.

La decisión de Barrow, quien incluyó este compromiso sobre los tres años de mandato como uno de sus principales pilares de su campaña electoral de 2016 para aglutinar a la oposición a Jamé, se vio seguida por una oleada de críticas y manifestaciones que fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad.

'THREE YEARS JOTNA'

En respuesta a la decisión de Barrow, cientos de personas salieron a las calles de la capital, Banjul, y otras ciudades del país en el marco del movimiento conocido como 'Three Years Jotna' (Tres Años son Suficientes), unas movilizaciones que derivaron en incidentes y se saldaron con cerca de 130 detenidos.

Tras ello, los principales líderes del movimiento fueron imputados por asamblea ilegal, disturbios y destrucción de propiedades, mientras que las autoridades anunciaron la ilegalización de 'Three Years Jotna' y la suspensión de las operaciones de varias emisoras, lo que incrementó las críticas contra el Gobierno de Barrow.

El portavoz del Ejército gambiano, Ebrima Sankareh, sostuvo en declaraciones a la prensa para justificar estas medidas que 'Three Years Jotna' era un movimiento subversivo, violento e ilegal, antes de agregar que "nunca estuvo registrado legalmente".

Finalmente, el propio Sankareh anunció en mayo el fin de los procedimientos legales abiertos contra miembros y seguidores del movimiento y arguyó que se trataba de "un gesto humanitario para promover la paz y la reconciliación entre todos los actores de la esfera política", especialmente de cara a las presidenciales.

Sin embargo, la decisión de Barrow de cumplir su mandato no fue criticada por toda la coalición que le apoyaba, lo que sembró la división en el seno de la misma y minó los apoyos internos con los que cuenta el presidente.

Esta situación podría haber llevado a Barrow a virar hacia la APCR para sorpresa de algunos de sus aliados, que han visto con extrañeza el acercamiento con el partido de Jamé y han mostrado el temor de que pueda derivar en un bloqueo de causas recomendadas por la TRRC contra antiguos altos cargos.

La nueva alianza entre el NPP y la APRC se materializó en septiembre de 2020, cuando miembros del partido de Jamé se alinearon con la formación de Barrow para bloquear un proyecto de Constitución que incluía un límite de dos mandatos a los presidentes, algo a lo que se opone el jefe de Estado.

LOS CANDIDATOS

Además de Barrow, la comisión electoral ha aceptado otras cinco candidaturas, entre las que figuran el antiguo mentor político de Barrow, Ousainou Darboe, quien se presenta por quinta vez a unas elecciones presidenciales en el país africano.

Darboe, de 73 años, fue durante dos décadas el principal líder opositor a Jamé al frente del Partido Democrático Unido (PDU), si bien su detención y condena a tres años de cárcel en 2016 llevó a la formación a respaldar la candidatura de Barrow a las urnas.

Sin embargo, fue liberado bajo fianza poco después de la victoria de Barrow, tras lo que fue nombrado ministro de Exteriores entre febrero de 2017 y junio de 2018, momento en el que fue puesto al frente de la cartera de Asuntos de la Mujer y nombrado como vicepresidente. Las constantes tensiones entre ambos llevaron finalmente a su cese de ambos cargos en marzo de 2019, especialmente debido a la negativa de Darboe a respaldar la voluntad del presidente de presentarse a la reelección.

Asimismo, en la lista final de candidatos figuran Mama Kandeh, quien concurre como candidato del Congreso Democrático de Gambia (CDG), partido que creó en 2016 tras su expulsión de la APCR y con el que quedó en tercer lugar en las elecciones de ese mismo año.

Kandeh espera poder aglutinar los votos de la escisión en el seno de la APRC tras su coalición con el partido de Barrow. El resto de candidatos son Essa Mbye Faal, quien fue el asesor principal de la TRRC, el antiguo jefe de la Autoridad de Aviación Civil de Gambia Abdoulie Ebrima Jammeh, por el Partido de Unidad Nacional (NUP) y Halifa Sallah, parlamentario de la Organización Democrática del Pueblo para la Independencia y el Socialismo (PDOIS).

La comisión electoral ha rechazado un total de 15 candidaturas por incumplimientos de los requisitos constitucionales, entre ellas no cumplir con los avales necesarios para respaldar la postulación de un candidato, tal y como detalló el portavoz del organismo, Makan Khan.

El país, de 2,1 millones de habitantes y rodeado por Senegal a excepción de su salida al mar, es uno de los más densamente poblados del continente y ha sufrido una crisis económica potenciada por la pandemia de coronavirus, que ha afectado al sector turístico, según datos del Banco Mundial.

Así, el país ha sufrido una reducción del PIB per cápita del 3,1 por ciento en 2020 respecto al año anterior, lo que ha provocado una "marcha atrás" en la reducción de la pobreza, que pasó del 8,4 por ciento en 2019 al 9,2 por ciento en 2020.

La inflación ha aumentado además desde enero de 2021 con un aumento de los precios de los alimentos, lo que está afectando a la seguridad alimentaria, si bien la deuda pública es "sostenible" y la gestión macroeconómica y la entrega de fondos por parte de los donantes han ayudado a "reducir el déficit fiscal".

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