El Gobierno asegura que la reconstrucción de Marawi "va por buen camino", dos años después de la batalla

Filipinas.- Más de 100.000 desplazados por el conflicto de Marawi (Filipinas) no tienen casa a la que volver
REUTERS / ELOISA LOPEZ
Publicado 23/05/2019 16:50:39CET

MARAWI (FILIPINAS), 23 May. (DPA/EP) -

El Gobierno de Filipinas ha sostenido este jueves que la reconstrucción de la ciudad de Marawi, escenario de una batalla entre milicianos islamistas y las fuerzas de seguridad que estalló hace justo dos años y duró seis meses, "va por buen camino".

Los combates entre milicianos del Grupo Maute y Abú Sayaf, vinculados a Estado Islámico, tomaron la ciudad el 23 de mayo de 2017 y permanecieron allí hasta su derrota, el 16 de noviembre de ese año, que dejó una ciudad arrasada, cerca de mil muertos y 500.000 desplazados.

"Los expertos de Naciones Unidas nos han dicho que un desastre como este tardaría entre cinco y siete años" enmendarlo, ha dicho el jefe de los trabajos de reconstrucción, Eduardo del Rosario, en declaraciones a la prensa desde Marawi.

"Vamos por el buen camino", ha asegurado, afirmando incluso que "podemos hacerlo en menos de cinco años, hacia diciembre de 2021". Como primera meta, Del Rosario ha anunciado que la zona más afectada por los combates quedará libre de escombros el próximo mes de agosto.

Además, un puente clave de Marawi será reparado y fortalecido para que se convierta en el principal punto de entrada y salida de la ciudad. "Una vez completado, hacia octubre, será el principal puente del centro financiero", ha avanzado Del Rosario.

"NO SABEMOS QUÉ NOS DEPARA EL FUTURO"

Las estructuras dañadas serán demolidas a final de noviembre en las 24 localidades que sufrieron mayores daños, lo que permitirá avanzar hacia la construcción de viviendas para las 100.000 personas que siguen desplazadas en asentamientos provisionales.

"Estamos tristes porque no tenemos casa y no sabemos qué nos depara el futuro", ha dicho Junairah Abdulatip, una mujer de 35 años que vive con sus siete hijos, su marido, su madre y su hermana en un habitáculo de menos de 20 metros cuadrados porque su casa ardió hasta los cimientos.

La actividad de las retroexcavadoras y otra maquinaria pesada es frenética en la zona cero, pese a lo cual hay numerosos escombros, las paredes que quedan en pie están repletas de agujeros de bala y la mala hierba crece en las parcelas donde antes había casas de madera.

UNA CIUDAD SEGURA

Por su parte, el coronel Romeo Brawner, jefe de la 103ª Brigada del Ejército, ha asegurado que Marawi está libre de milicianos y que los pocos que quedan prófugos, unos 25, no tienen capacidad para volver a atacar la localidad.

"Sus capacidades se han reducido", ha explicado Brawner indicando, por ejemplo, que ya apenas son capaces de reclutar gente, a pesar de la frustración de los habitantes de Marawi por la lentitud de la reconstrucción.

"Sin embargo, aún pueden llevar a cabo ataques limitados contra objetivos menores y matar a miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía", ha advertido.

Brawner ha subrayado que, en cualquier caso, "ahora la gente es consciente de que, aunque sean víctimas, esta no es la forma correcta de hacer las cosas".

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