El Gobierno congoleño denuncia que los curanderos están disparando las muertes infantiles por ébola

Niño congoleño se lava las manos para protegerse del ébola
REUTERS / KENNY-KATOMBE BUTUNKA
Publicado 28/10/2018 17:17:27CET

GOMA (REPÚBLICA DEMOCRÁTICA DEL CONGO), 28 Oct. (Reuters/EP) -

Los niños del este de República Democrática del Congo se están muriendo de ébola a un ritmo sin precedentes por las malas prácticas de los curanderos de la región, según ha denunciado este domingo el Ministerio de Salud.

De acuerdo con los datos de las autoridades, de los 120 casos de ébola confirmados en Beni, al menos 30 eran pacientes menores de 10 años y 27 de ellos han muerto.

De hecho, el Gobierno cree que los niños se están contagiando de ébola precisamente en las viviendas de los curanderos, que no siguen ningún tipo de protocolo para desinfectar las camas donde atienden a los pacientes. Siempre usan, además, el mismo material para todos los afectados.

"Hay un número anormalmente alto de niños que se han contraído y muerto de ébola en Beni. Normalmente, en cada epidemia de ébola, los niños no están tan afectados", ha lamentado la portavoz del Ministerio de Salud, Jessica Ilunga.

"Los curanderos tradicionales usan las mismas herramientas para tratar a todos. Y el niño que ha ingresado a una clínica de curanderos tradicionales con malaria sale con el Ébola y muere varios días después", ha explicado.

La tasa de nuevos casos en el este del Congo se ha acelerado en las últimas semanas. Un comité de emergencia de la Organización Mundial de la Salud ha avisado a principios de este mes de que es probable que el brote empeore significativamente a menos que se intensifique la respuesta.

El Ministerio de Salud informó nueve nuevos casos confirmados a última hora del sábado, siete en Beni y dos en la ciudad de Butembo, el salto más grande de un día desde que se declaró el brote el 1 de agosto.

Se cree que la fiebre hemorrágica ha matado a 168 personas e infectado a otras 98 en las provincias de Kivu Norte e Ituri, donde los ataques de grupos armados y la resistencia de la comunidad a los trabajadores de salud han complicado enormemente la respuesta.