Archivo - Familias huyen del conflicto en República Democrática del Congo (archivo) - ALAIN UAYKANI / XINHUA NEWS / CONTACTOPHOTO
MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
El grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) ha acusado este miércoles al Ejército de República Democrática del Congo (RDC) de lanzar una "ofensiva a gran escala" en el este del país, a pesar del acuerdo de alto el fuego en vigor, incluidos ataques contra "zonas densamente pobladas".
Así, ha indicado en un comunicado publicado en redes sociales que "el régimen Kinshasa cruzó un nuevo umbral de violencia al lanzar una ofensiva a gran escala", antes de agregar que en la misma se están empleando drones y "artillería pesada" para atacar sus posiciones y zonas civiles, "en una clara violación del Derecho Humanitario".
El M23 ha afirmado que los ataques han sido lanzados en las últimas horas contra Rutigita, Kitazungura y Rugezi, en los territorios de Minembwe y Kalehe, al tiempo que ha subrayado que estos ataques "han causado pérdidas humanas y un desplazamiento masivo de población, alimentando una crisis humanitaria extremadamente grave".
El presidente del grupo, Bertrand Bisimwa, ha incidido en que se trata de "una operación coordinada y extensa que prueba que se ha optado por la vía militar". "No podemos si no observar con profunda preocupación la ausencia, en este momento, de cualquier iniciativa clara y visible dirigida a lograr el cese inmediato de esta ofensiva gubernamental".
"No hay condenas públicas ni quejas perceptibles para evitar un riesgo de escalada. Este silencio contrasta con la rapidez de las reacciones cuando nuestro movimiento se ve forzado a ejercer el derecho a la legítima defensa frente a ataques directos", ha criticado Bisimwa, sin que el Ejército congoleño y sus milicias aliadas se hayan pronunciado por ahora sobre estas denuncias.
El M23 ya denunció el martes una oleada de ataques por parte de Kinshasa, en lo que describió como "una violación de sus compromisos", al tiempo que dijo que era una "ofensiva total" en la línea de frente. "Estos continuos ataques criminales demuestran inequívocamente el deseo del régimen Kinshasa de sembrar el terror, el caos y la muerte entre la población civiles", argumentó.
En esta línea, acusó al Ejército de RDC de lanzar ataques con drones contra la ciudad de Rubaya, "sembrando el terror y masacrando a civiles inocentes". "Este acto bárbaro constituye un crimen contra la humanidad y un crimen de guerra", recalcó el grupo rebelde, integrado principalmente por tutsis congoleños y respaldado por Ruanda.
El grupo no se ha pronunciado sin embargo sobre las informaciones surgidas en algunos medios locales sobre la posible muerte de su portavoz de operaciones militares, Willy Ngoma, quien habría fallecido en uno de los citados ataques con drones contra Rubaya.
Las autoridades de RDC anunciaron el 13 de febrero que aceptaban la nueva propuesta de alto el fuego presentada por el presidente de Angola, Joao Lourenço, que arrancaría el 18 de febrero, como un paso para lograr un cese "efectivo, controlado y duradero" de las hostilidades con el M23,que por su parte reaccionó con escepticismo y acusó a Kinshasa de violar en reiteradas ocasiones los pactos alcanzados previamente..
El mandatario angoleño lleva meses jugando un papel de mediación para intentar lograr un acuerdo de paz definitivo entre RDC y el M23, apoyado por Ruanda. A principios de febrero, las partes alcanzaron en Qatar un acuerdo para fijar un mecanismo de monitorización del alto el fuego en vigor, que incluirá el despliegue de una misión de la Misión de Naciones Unidas en República Democrática del Congo (MONUSCO) en la ciudad de Uvira.
El M23 anunció el pasado 18 de enero la retirada de todas sus fuerzas de Uvira, ciudad que tomó el año pasado para después anunciar en un primer momento su retirada como gesto de buena fe hacia las negociaciones internacionales para resolver el conflicto en el este del país, si bien desde entonces ha acusado al Ejército de cometer abusos en la localidad.
El grupo rebelde se hizo en 2025 con el control de gran parte de las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur, incluidas sus respectivas capitales, Goma y Bukavu, en medio de una ofensiva que elevó las tensiones entre Kinshasa y Kigali y dio pie posteriormente a un proceso de negociaciones para evitar la expansión del conflicto en la región.