Un grupo separatista suní reivindica el asesinato de un fiscal y su chófer en el sureste de Irán

Europa Press Internacional
Actualizado: martes, 17 diciembre 2013 22:04

DUBAI 7 Nov. (Reuters/EP) -

El movimiento separatista suní baluch Yaish Ul Adl ha reivindicado este jueves el asesinato de un fiscal del Estado y de su chófer, que fue perpetrado ayer miércoles en la conflictiva provincia de Sistán y Baluchistán, en el sureste de Irán.

En un comunicado, el grupo suní ha asegurado que el atentado ha sido cometido "en venganza" por la reciente ejecución de 16 presos cometida a finales de octubre por las autoridades en represalia por la muerte de catorce guardias fronterizos durante ataque, precisamente, de Yaish Ul Adl.

Las autoridades han asegurado que ya han detenido a varios sospechosos del asesinato del fiscal Musa Nuri y de su chófer, que fueron acribillados por una "lluvia de disparos" (según la prensa iraní) en la ciudad de Zabol, donde confluyen las fronteras con Pakistán y su Afganistán.

"Yaish Ul Adl informa al pueblo de Baluchistán y al pueblo suní de que sus bravos guerreros y los combatientes de su unidad militar han matado a uno de los mayores criminales del régimen opresivo durante una intrincada operación en Zabol", ha declarado el grupo suní a través de su página de Internet.

Asimismo, Yaish Ul Adl ha asegurado que, "tras la ejecución de 16 jóvenes inocentes baluches", sus combatientes "han tomado la decisión de eliminar a uno de los representantes judiciales en Baluchistán en venganza por sus muertes".

El ahorcamiento de los 16 reclusos fue cometido el pasado 26 de octubre por orden del poder judicial en represalia por el ataque efectuado el día anterior en un punto fronterizo con Pakistán en Sistán y Baluchistán, en el que murieron catorce guardias fronterizos y otros tres fueron secuestrados, y que fue reivindicado por Yaish Ul Adl.

Yaish Ul Adl, un grupo apenas conocido hasta la fecha, ha emergido como el sucesor del grupo separatista suní Jundolá, responsable de una amplia campaña de atentados con bomba y asesinatos en Sistán y Baluchistán --una provincia mayoritariamente suní-- hasta la captura y detención de su líder, en 2010.

Los hechos se han producido en pleno incremento de la tensión en la zona a causa de las actividades armadas de las milicias separatistas suníes que combaten a la República Islámica, confesionalmente chií. La región es también paso habitual de contrabandistas de drogas fuertemente armados.

Las organizaciones de Derechos Humanos han documentado más de 400 ejecuciones en Irán solo en lo que va de 2013. Al menos 125 de ellas han sido perpetradas desde la llegada al poder, el pasado 14 de junio, del presidente Hasan Rohani, según los datos de Human Rights Watch.

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