La guerra siria convierte al enclave palestino de Yarmuk en una ciudad fantasma

Enclave palestino de Yarmuk
REUTERS / OMAR SANADIKI
Publicado 14/10/2018 12:53:19CET

YARMUK (SIRIA), 14 Oct. (Reuters/EP) -

Yarmuk, un suburbio ubicado a las puertas de Damasco que solía servir de refugio a la comunidad palestina en Siria, ha cambiado de manos numerosas veces hasta volver a las del Gobierno de Bashar al Assad. Las hostilidades han ido expulsando a sus habitantes, de los que ya solo queda una minúscula representación.

El territorio, de gran importancia estratégica por su cercanía a la capital, cuartel general de Al Assad, fue uno de los mayores feudos de la oposición siria hasta que en 2015 fue conquistado por Estado Islámico en el auge de su 'califato'.

Las tropas del régimen sirio recuperaron Yarmuk hace tan solo cinco meses, en lo que Al Assad considera la recta final del conflicto armado, que se acerca ya a su octavo aniversario, una vez derrotado Estado Islámico y los focos rebeldes del sur.

Abu Nimr, un refugiado palestino de 36 años, ha sido testigo de la batalla por Yarmuk. "Mis hermanas y yo vivíamos en este edificio. Ellas están casadas y se fueron para que sus hijos pudieran ir al colegio", cuenta a Reuters. Él, en cambio, decidió quedarse. "Las armas no son lo mío", explica.

Al principio, se abastecía de la comida que había quedado en las casas de sus vecinos, que huyeron en manada, pero a medida que los años fueron pasando se quedó sin suministros. Entonces tampoco desistió. Estaba decidido a permanecer en Yarmuk. En los peores días, se escondía en la habitación más alejada de la entrada con un martillo por si tenía que huir.

"Pensé, que me quedaría aquí solo echando un ojo a las propiedades de la familia mientras las cosas se solucionaban en cuestión de días. Ya han pasado siete años. Dios me mantiene paciente", comenta.

Balo, su perro, es su única compañía, aunque tiene otras ocupaciones, como criar palomas en el tejado y cuidar las casas de sus vecinos, que le llaman por teléfono desde otras partes de Siria o desde el extranjero para saber cómo están sus cosas y de vez en cuando le envían dinero para que las repare.

Abu Nimr es una de las 16 personas que han sobrevivido a las sucesivas ofensivas sobre Yarmuk. Ahora confía en que, ya concluidas las hostilidades, la normalidad vuelva poco a poco. De momento, empleados del Gobierno y voluntarios han reabierto las principales carreteras. "Ayudaremos en lo que podamos", afirma.

En su caso, espera que su familia regrese y recuperar la tienda de dulces que tenía antes de la guerra. "Gracias a Dios, las cosas están mucho mejor", celebra.