Actualizado 16/09/2008 20:13

Guinea Ec.- El opositor Justo Bolekia lamenta que España acepta la dictadura de Obiang porque "no perjudica su interés"

SEVILLA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -

El líder del movimiento opositor Demócratas por el cambio en Guinea Ecuatorial, Justo Bolekia, responsabilizó hoy a España y a la Unión Europea (UE) de consentir el gobierno dictatorial de Teodoro Obiang "porque no perjudica sus intereses", algo que supone un modo de "violencia institucional" contra el país africano.

En declaraciones a Europa Press tras su intervención en el curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA) en Sevilla 'África: aproximaciones a un continente emergente', Bolekia afirmó que a la UE "no le importa que Obiang sea dictador porque no perjudica sus intereses", ya que si los pusiera en peligro "automáticamente lo echarían del poder".

Por este motivo, criticó el discurso del "doble rasero" de los gobiernos occidentales en relación con Guinea Ecuatorial, que por un lado apoyan públicamente al movimiento opositor y por el otro "no hacen nada" para acabar con el régimen dictatorial. En este punto, subrayó la mayor "responsabilidad" del Gobierno español en este asunto por los vínculos históricos que unen a ambos países.

Con todo, cuestionó el supuesto apoyo de España al movimiento democrático guineano, al que sólo se le permite intervenir "en pequeños círculos" como la citada conferencia universitaria, al tiempo que aseveró que no les está permitido acceder a "los círculos del poder" para influir sobre él.

Asimismo, manifestó que la relación establecida con su país es la misma que la UE mantiene con el resto de África y que "obvia los derechos humanos cuando algunos de sus intereses estratégicos los consiguen con gobiernos dictatoriales". "Evidentemente hay una contradicción entre el discurso público que habla de logros, deseos e intenciones, y el discurso privado que los medios de comunicación no cuentan, pero que está en el apoyo a las dictaduras africanas".

Por otro lado, el activista habló de un segundo plano de "violencia institucional" practicado por muchos gobiernos africanos con sus respectivas poblaciones mediante la represión policial, la ablación genital o la intimidación militar y que "no permiten un movimiento ciudadano de oposición al poder".