La infancia debe ser protegida incondicionalmente en los conflictos armados

Campo de desplazados de Mugunga, en República Democrática del Congo
Campo de desplazados de Mugunga, en República Democrática del Congo - WORLD VISION/?JACQUES BOUDA
Actualizado: domingo, 9 junio 2024 9:49

MADRID, 8 Jun. (Por Jacques Bouda, Especialista en Comunicaciones de Emergencia de World Vision ONG)

Esta semana conmemoramos el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión. Los niños y niñas son los más vulnerables en los conflictos armados, y se enfrentan a horrores indescriptibles en todo el mundo. No están seguros durmiendo en sus hogares ni tampoco jugando al aire libre o asistiendo a la escuela.

El 3 de mayo de 2024, Innocent perdió a dos de sus hijos cuando los campos de desplazados internos en los que se encontraban, a 20 kilómetros de Goma en República Democrática del Congo (RDC) - , fueron bombardeados. Innocent había huido de su aldea de Karuba, en el territorio de Masisi, debido al conflicto armado y buscó refugio en el campo de Mugunga, con la esperanza de mantener a salvo a su familia. Por desgracia, no fue así.

Está recibiendo ayuda para poco a poco asimilar la conmoción que supuso perder a sus hijos, todavía se esfuerza por comprender cómo el conflicto del que escapó consiguió encontrarle y llevarse a sus dos hijos pequeños, de cinco y siete años.

EL CERCANO YACIMIENTO DE MUGUNGA, ESCENARIO DE LOS COMBATES

El emplazamiento de Mugunga, donde se refugió Innocent, alberga a unas 40.000 personas desplazadas que han huído de los violentos enfrentamientos entre los rebeldes del M23 y las Fuerzas Armadas de la RDC (FARDC) en Kivu Norte. No lejos del lugar, hay una posición militar ocupada por las FARDC en su lucha contra los rebeldes del M23.

Según Sengalo, habitante del lugar, la proximidad de la posición militar hace que los habitantes de Mugunga oigan constantemente el ruido de bombas y obuses. “Hemos podido oír los proyectiles sobrevolando nuestro emplazamiento esta mañana antes de que uno explotara”, explica. Las personas desplazadas allí viven con el temor constante ya que los proyectiles vuelan por encima de ellos, pero nunca pensaron que uno impactaría de verdad. “Algunos proyectiles han caído cerca del emplazamiento, pero ninguno lo había hecho hasta ese día”, añade Sengalo. Por desgracia, el 3 de mayo de 2024 fue la primera vez.

“El día de la tragedia recibí una llamada de mi cuñada ofreciéndonos comida ya que había oído que nos estábamos quedando sin suministros”, recuerda. Informada de la oferta de ayuda de su hermana, la esposa de Innocent decidió llevar a tres de sus hijos a casa de su hermana. “Estaba sentado en una piedra frente a mi refugio cuando un joven vino y me pidió que fuera a conversar con él y decidí salir del refugio y acercarme a él. Eran alrededor de las ocho”. En cuanto se dio la vuelta, oyó un ruido ensordecedor a sus espaldas. “Sólo oímos el estruendo y vimos humo como si estuvieran quemando neumáticos”, relata.

“Inmediatamente nos tiramos al suelo. Un proyectil acababa de estallar en medio del campamento. Empecé a oír gritos y llantos. Había cuerpos destrozados, muchos heridos y la gente gritaba. Mis dos hijos que estaban en el refugio habían muerto. Cuando llegué, la gente estaba levantando los cadáveres y a los heridos. Los metimos en una ambulancia para llevarlos al hospital", recuerda.

Por desgracia, el proyectil cayó en medio de su refugio y mató a los dos niños que estaban dentro. Innocent acababa de perder a dos de sus hijos de una forma terrible. Hoy, expuesto al riesgo de perder su vida y la de su familia, sólo tiene una plegaria: que el conflicto termine y que vuelva la paz.

LA INFANCIA DEBE SER PROTEGIDA INCONDICIONALMENTE

Según las autoridades congoleñas, en el bombardeo murieron unas treinta personas. A pesar de las numerosas dificultades sobre el terreno, World Vision mantiene su compromiso de prestar ayuda a las personas vulnerables, especialmente a los niños y niñas, y se solidariza con todas las personas afectadas por este trágico suceso.

El Informe Anual del Secretario General de Naciones Unidas sobre los niños y los conflictos armados destaca que solo en 2022:

- Más de 8.630 niños y niñas fueron asesinados o mutilados, un aumento del 5% en comparación con 2021.

- Se reclutaron o utilizaron 7.622 niños y niñas. El 85% eran varones.

- 3.985 niños y niñas fueron secuestrados. El mayor número de secuestros ocurrieron en la RDC, Somalia, Burkina Faso, Myanmar y Mozambique.

Como organización dedicada a defender los derechos de los niños y las niñas, World Vision hace un llamamiento urgente y recuerda a la población la obligación vital de proteger a la infancia en los conflictos armados. Todas las partes implicadas deben cumplir con su deber natural y legal de salvaguardar a los niños y niñas y de poner fin a las graves violaciones de los derechos de la infancia y del derecho internacional humanitario. La pérdida de la vida de cualquier niño o niña nos llena de indignación.