Archivo - El ministro de Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, en una imagen de archivo. - -/ZUMA Press Wire/dpa - Archivo
MADRID, 14 Ene. (EUROPA PRESS) -
El Gobierno de Irán ha descrito este miércoles la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles del 25% a los países que mantengan negocios con Teherán como "una venganza contra la población iraní por defender su patria", en medio de las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, con una posible intervención militar por la represión de la última oleada de movilizaciones.
"El pueblo iraní ha estado bajo sanciones económicas crueles e ilegales y presiones de Estados Unidos y algunos de sus aliados durante más de 75 años bajo diversos pretextos, lo que refleja un resentimiento institucionalizado contra el pueblo iraní en el sistema de formulación de políticas y toma de decisiones en Estados Unidos", ha dicho el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei.
Así, ha tildado que las sanciones "ilegales e inhumanas" por parte de Estados Unidos entran "en conflicto" con los principios y normas internacionales, antes de recalcar que estas medidas "son consideradas un crimen contra la humanidad, dado que violan los derechos fundamentales de todos y cada uno de los ciudadanos iraníes".
"Los responsables de estas sanciones deben rendir cuentas por las consecuencias de estos crímenes", ha apuntado Baqaei, quien ha alertado además de "los peligrosos efectos de las medidas coercitivas unilaterales de Estados Unidos sobre el sistema de comercio internacional", antes de pedir a Naciones Unidas que "cumpla con su deber a la hora de proteger el Estado de derecho a nivel internacional".
Por último, el portavoz de la diplomacia de Irán ha hecho hincapié en que "la nación iraní, respaldada por sus capacidades y valiosas experiencias frente a ataques y medidas opresivas, continuará con fortaleza en el camino de progreso y desarrollo del país", según un comunicado publicado por el ministerio a través de sus redes sociales.
Trump anunció el lunes la imposición de este arancel del 25% "con efecto inmediato" contra "cualquier país que haga negocios" con Teherán, un paso que fue inmediatamente criticado por China, en el marco de sus medidas y amenazas contra Irán en relación con la represión de las protestas en el país centroasiático.
La ONG Human Rights Activists (HRA) denunció el martes que 1.850 personas, incluyendo nueve niños, han muerto como consecuencia de la represión de las protestas y cifró en más de 16.700 los detenidos por las fuerzas de seguridad iraníes. La cifra es muy superior a los 734 muertos denunciados por la organización Iran Human Rights (IHR), mientras que HRANA, con sede en Estados Unidos, habla de más de 2.400 muertos.
Las autoridades iraníes han acusado a Estados Unidos e Israel de azuzar las protestas y respaldar los disturbios, con su ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, asegurando el lunes que las manifestaciones derivaron en violencia para dar una "excusa" a Trump para intervenir militarmente en el país.
Araqchi hizo hincapié además en que "la situación esté bajo control" de las autoridades y las fuerzas de seguridad, al tiempo que destacó que Teherán "no quiere guerra, pero está totalmente preparado para una" y apostó por unas "negociaciones justas" con Estados Unidos, tras las amenazas de Trump sobre un posible ataque contra territorio de Irán.