ROMA 23 Ago. (de la corresponsal de EUROPA PRESS, G. Moreno) -
El Papa Benedicto XVI telefoneó ayer al administrador diocesano de Livorno (norte de Italia), Paolo Razzauti, para trasladarle su apoyo y solidaridad con esta localidad, especialmente con el pueblo gitano rumano, después de que el pasado 10 de agosto fallecieran cuatro niños en el incendio de una barraca.
En declaraciones a Radio Vaticano, Razzauti precisó los detalles de la conversación, señalando que el Papa había manifestado su cercanía también con la Iglesia ortodoxa rumana, a la que pertenecen los miembros de esta comunidad gitana.
Asimismo, consideró "un gesto grandísimo" el hecho de que "el Papa haya querido compartir directamente su dolor y sufrimiento" con la población, lo que "demuestra una vez más que la Iglesia, incluso a través de sus máximos exponentes, pone su atención en los más pequeños y pobres", afirmó.
La tragedia tuvo lugar la noche del 10 al 11 de agosto, cobrándose la vida de cuatro niños de nacionalidad rumana y edades comprendidas entre los 4 y los 11 años.
Las autoridades todavía están investigando las causas del incendio, mientras que los padres de los pequeños siguen arrestados por un presunto abandono de los pequeños.