Jean-Claude Juncker en la Eurocámara
REUTERS/CHRISTIAN HARTMANN

BRUSELAS, 2 Jun. (EUROPA PRESS) -

Por qué importa la decisión de Estados Unidos sobre el acuerdo del clima de París, en 6 gráficos

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha lamentado este viernes "profundamente" que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, haya decidido romper el acuerdo internacional contra el cambio climático sellado en París hace año y medio, porque a su juicio supone que está "en contra" de lo que la comunidad internacional defiende y de lo que espera el mundo de su país.

"En contra de lo que defendemos, contrario a lo que espera el mundo", ha escrito el jefe del Ejecutivo comunitario en su perfil de Twitter, horas después del anuncio de la Casa Blanca.

Juncker se ha mostrado en esa breve declaración "profundamente decepcionado" por el paso dado por Trump, "a pesar de los esfuerzos del G7" para que el mandatario norteamericano reconsiderara su decisión.

Con todo, en los últimos días Juncker ya había advertido a Trump que abandonar el Acuerdo de París requiere tiempo y no será un proceso tan fácil como pueda esperar, ya que el proceso legal para consumar la retirada conlleva un periodo de cuatro años.

En una intervención en Alemania, Juncker achacó la decisión de Trump a que "no se acerca suficientemente" a los expedientes para entender la complejidad y consecuencias de sus decisiones y que su pretensión de "dejar" de inmediato el Acuerdo de París, es algo que "no va a suceder" por el hecho de repetir el eslogan de "América primero".

"Intentamos explicárselo claramente, con frases cortas en alemán en Taormina. Parece que el intento no tuvo éxito, pero la ley es la ley", se mofó el presidente de la Comisión al recordar la cumbre de líderes del G7.

El artículo del Acuerdo de París que prevé la salida de un país aclara que deberán pasar tres años desde la entrada en vigor del convenio antes de poder solicitar la retirada y un año más para que sea efectiva.

El acuerdo entró en vigor en noviembre de 2016, lo que en la práctica implica que ninguno de los 195 países parte podrá dejar de serlo hasta, al menos, noviembre de 2020.

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