Publicado 18/08/2016 08:23CET

Un líder regional australiano ofrece acoger a los solicitantes de asilo de centros en extranjero

SIDNEY, 18 Ago. (Reuters/EP) -

Colin Barnett, ministro principal del estado de Australia Occidental y miembro del partido liberal del primer ministro Malcolm Turnbull, ha ofrecido aceptar a los refugiados de los centros de detención que Australia financia en medio de la creciente preocupación por las condiciones de las 1.350 personas que permanecen en dichos campos.

En virtud de la legislación australiana, cualquier persona interceptada intentando llegar al país en barco es enviada a campos en la isla de Nauru, en el Pacífico, o en la isla de Manus, en Papúa. En ningún caso se les permite trasladarse en Australia.

Australia y Papúa Nueva Guinea anunciaron el miércoles que procederán a cerrar la instalación en la isla de Manus pero no dieron un calendario ni precisaron dónde serán enviadas las personas que se encuentran en el centro.

"Nosotros acomodaríamos a un número de ellos en Australia Occidental y ciertamente les apoyaríamos como gobierno estatal", ha declarado Barnett a la cadena ABC el miércoles por la noche. El ministro principal ya había adoptado una postura similar en el pasado, demostrando con su posicionamiento una división en el conservador Partido Liberal en torno a la controvertida política de detención.

Una portavoz del primer ministro de Nueva Zelanda John Key ha indicado este jueves que la oferta realizada en 2013 para aceptar a 150 refugiados, que Canberra rechazó, sigue en pie.

Las duras condiciones y las informaciones de abusos sistemáticos a menores en los centros han provocado críticas tanto en Australia como en el extranjero.

Australia defiende que su política es necesaria para evitar que solicitantes de asilo mueran en el mar en la peligrosa travesía desde Indonesia a Australia. Cientos de personas murieron en los años previos a que se estableciera esta política.

Entretanto, el ministro de Inmigración australiano, Peter Dutton, ha ratificado este jueves la política del Gobierno de no trasladar a los detenidos a un tercer país, planteando dudas sobre la suerte de los 850 refugiados que se encuentran en Manus y los 500 que hay en el centro de detención en la isla de Nauru.

No hay planes de cerrar el centro de Nauru, de nuevo en el punto de mira después de que un periódico publicara documentos filtrados detallando informes de más de 2.000 incidentes de abuso sexual, agresión e intentos de autolesión, muchos de ellos implicando a niños.