BANGUI 9 Oct. (Reuters/EP) -
Alrededor de 60 personas ha muerto esta semana a causa de los enfrentamientos entre milicias cristianas y antiguos rebeldes musulmanes de Séléka en la República Centroafricana, según han informado este miércoles las autoridades locales y testigos presenciales.
Un grupo de autodefensa local conocido como los 'antibalaka' ('antimachetes') atacó el pasado lunes una posición de Séléka en la localidad minera de Gaga, a unos 250 kilómetros al noroeste de la capital, Bangui. Los asaltantes dieron muerte a cuatro antiguos rebeldes antes de atacar a algunos civiles musulmanes.
En venganza, los combatientes de Séléka atacaron a los civiles cristianos de la misma localidad, según los testigos. Los milicianos de Séléka, muchos de ellos procedentes de los vecinos Chad y Sudán, han sido acusados reiteradamente de profanar iglesias y de aterrorizar a las comunidades cristianas.
"Estamos esperando refuerzos para ir hacia allí, pero los diferentes balances que hemos conseguido de los supervivientes desde Gaga nos hacen temer que haya alrededor de 60 muertos", ha declarado Judicael Kama, un gendarme de Yaloke.
La mayoría de los heridos han sido trasladados al hospital de esta localidad, situada a 35 kilómetros de Gaga. "Los combatientes de Séléka fueron puerta a puerta, ha sido un terror total", ha declarado por teléfono a Reuters uno de los heridos ingresados en Yaloke, Raymond Kitivo.
Los enfrentamientos se han producido menos de una semana después de la muerte de 14 personas por enfrentamientos entre musulmanes y cristianos en la aislada localidad de Bangassou, en el este. Tanto la ONU como las organizaciones de Derechos Humanos han acusado a Séléka y a sus oponentes de la perpetración de crímenes de guerra en los últimos meses.
El país se ha sumergido en el caos desde que Séléka, una alianza de antiguos grupos rebeldes formada mayoritariamente por musulmanes del norte del país, se hizo con el poder en Bangui el pasado mes de marzo y derrocó al hasta entonces presidente François Bozize. El actual gobierno de transición no ha sido capaz de frenar la violencia, lo que podría obligar al Consejo de Seguridad de la ONU a enviar una misión de paz.