Actualizado 01/12/2015 17:47:03 +00:00 CET

Un musulmán asesinado en República Centroafricana tras la visita del Papa

BANGUI, 1 Dic. (Reuters/EP) -

Un hombre musulmán ha muerto este martes en las cercanías de un enclave cristiano en Bangui, capital de República Centroafricana. El ataque se ha producido un días después de que el Papa Francisco visitara el área para hacer un llamamiento a la paz y la tolerancia, según han precisado varios líderes comunitarios y la organización Human Rights Watch (HRW).

Bajo estrictas medidas de seguridad, el Papa entró en el barrio PK5, un enclave musulmán desconectado del resto de Bangui por la presión de las milicias cristianas, y visitó la mezquita principal, tras una gira por tres naciones africanas. Poco después de su discurso --en el que Francisco señaló que los centroafricanos "debían decir no al odio, la venganza y la violencia"-- varios musulmanes se aventuraron a atravesar la zona fronteriza que rodea el barrio.

"Esta mañana, un musulmán quería entrar en el enclave. Fue interceptado. Su cuerpo fue llevado a la mezquita", ha señalado el portavoz de la Asociación para la Coordinación Central de los Musulmanes Africanos, Ibrahim Hassan Frede. El cuerpo no fue llevado al templo islámico visitado por el Papa.

La muerte del musulmán también ha sido confirmada por un segundo líder de la comunidad y por un investigador de HRW, quienes han precisado que no se han producido represalias tras el incidente. "Después de la visita del Papa, hemos visto mucho odio en la mezquita. Piensan que se trata de una provocación", ha explicado un miembro de la organización, Lewis Mudge. "Creo que todavía estamos en una situación que podría generar una espiral de violencia sin control", ha añadido.

La República Centroafricana se sumió en el caos a principios de 2013, cuando los insurgentes musulmanes del grupo Séléka se hicieron con el poder en un país de mayoría cristiana, lo que incentivó los ataques de las milicias cristianas. Líderes de ambas partes afirman que el odio ha sido manipulado en aras de un beneficio político.

Miles de personas han muerto y cerca de un millón se han visto desplazadas a causa de la violencia, que ha divido la empobrecida nación en una suerte de trincheras religiosas. El barrio PK5, hogar de la mayoría de los musulmanes de Bangui que no han huido hacia el norte, se ha convertido en el epicentro de la violencia religiosa en la ciudad.

HRW ha documentado al menos 100 muertes tanto en el interior como en los alrededores del conflictivo enclave de la capital desde que la violencia volviera a estallar a finales de septiembre.