Publicado 07/08/2020 18:11:57 +02:00CET

Nasralá niega que el almacén que explotó en el puerto de Beirut contuviera armas de Hezbolá

El líder del partido-milicia chií libanés Hezbolá, Hasán Nasralá
El líder del partido-milicia chií libanés Hezbolá, Hasán Nasralá - Marwan Naamani/dpa - Archivo

MADRID, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

El líder de Hezbolá, Hasán Nasralá, ha negado este viernes que el almacén que explotó en el puerto de la capital de Líbano, Beirut, contuviera armas del partido-milicia, antes de recalcar que el grupo "no controla" las instalaciones ni "interfiere" en las labores que se realizan en las mismas.

Nasralá ha iniciado su discurso trasladando sus condolencias a las víctimas de las explosiones, que han dejado más de 150 muertos y 5.000 heridos, antes de tildar de "totalmente falsas e injustas" las acusaciones contra el grupo tras la tragedia.

"Hezbolá no tiene misiles almacenados en el puerto de Beirut", ha manifestado, antes de criticar que "pese a que la Administración estadounidense y los medios occidentales han dejado de promover esa acusación falsa, algunos medios libaneses y árabes siguen haciéndola circular".

Así, ha resaltado que las autoridades han apuntado al nitrato de amonio almacenado en el lugar como causa del suceso y ha cargado contra los que "intentan decir al pueblo libanés que Hezbolá es culpable, lo que es una acusación falsa", según ha recogido el portal libanés de noticias Naharnet.

"Nos hemos visto afectados y hay miembros y seguidores de Hezbolá que han abrazado el martirio", ha señalado, al tiempo que ha agregado que las investigaciones abiertas en torno a lo sucedido "pueden demostrarlo". "La investigación técnica no requiere mucho tiempo y esperamos que los resultados se conozcan pronto", ha manifestado.

De esta forma, Nasralá ha defendido que Hezbolá "puede tener conocimiento de lo que hay en el puerto de (la ciudad israelí de) Haifa, pero no de lo que hay en el puerto de Beirut". "No quiero entrar en debates, es un momento de solidaridad y cooperación", ha añadido.

Por otra parte, ha hecho hincapié en que las explosiones "causarán unas enormes consecuencias negativas a nivel médico, social y económico" y ha enfatizado la necesidad de que las investigaciones permitan juzgar a los responsables de lo sucedido, "independientemente de sus filiaciones políticas o religiosas".

"Es inaceptable entrar en aspectos políticos o sectarios en torno al incidente, que ha afectado a todo el mundo", ha manifestado, antes de argüir que, "de no haber sido por el mar, Beirut pudo haber sido totalmente destruido".

Nasralá ha abogado además por poner al Ejército al frente de las pesquisas y ha advertido de que, si no se hace justicia, "no será posible establecer y mantener el Estado de Líbano", tal y como ha recogido la cadena de televisión Al Manar, vinculada al partido-milicia chií libanés.

Por último, ha sostenido que "de la tragedia pueden nacer oportunidades" y ha agregado que "la postura internacional tras el incidente es una oportunidad que debe ser aprovechada por el Estado y el pueblo libanés", en referencia a las muestras de ayuda expresadas por múltiples países tras las explosiones.

En estos momentos, la principal hipótesis es que 2.750 toneladas de nitrato de amonio que llevaban años almacenadas en el puerto de Beirut por las confiscaciones ardieron por las precarias condiciones de seguridad.

Sin embargo, el presidente libanés, Michel Aoun, ha señalado durante la jornada que aún no descarta la posibilidad de que una "interferencia externa" fuera la causa de las explosiones, que han dejado además a cerca de 300.000 personas sin hogar.

"La causa de las explosiones no se ha determinado todavía, puesto que existe la posibilidad de que se produjera una interferencia externa vía misil, bomba o cualquier otra acción", ha dicho Aoun en declaraciones a la prensa recogidas por la cadena libanesa MTV.

Las autoridades han declarado el estado de emergencia para Beirut, han liberado una partida presupuestaria de 100.000 millones de libras libanesas (unos 56 millones de euros) y han creado una comisión de investigación que en cinco días, a contar desde el martes, debe aportar sus conclusiones sobre las causas de lo ocurrido.

Las explosiones han tenido lugar en un momento en el que Líbano atraviesa una grave crisis económica --la peor desde la guerra civil (1975-1990)-- y se teme que la destrucción ocasionada por las mismas impacte directamente en la importación de alimentos y otros productos básicos.

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