Niños obligados a mendigar en las calles de Senegal, una práctica que no cesa

Un 'talibé' preparado para mendigar en Dakar
REUTERS / FINBARR O'REILLY - Archivo
Actualizado 21/02/2019 10:30:38 CET

Algunas de las escuelas coránicas del país obligan a los niños a lograr una determinada cantidad y les someten a otros abusos

MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

Las escuelas coránicas o 'daraas' son una tradición arraigada en Senegal a la que recurren muchas familias para educar a sus hijos pero desde hace años están en el punto de mira por una práctica a la que recurren algunas de ellas: obligar a mendigar a sus estudiantes, a los que popularmente se conoce como 'talibés'.

Según las estimaciones que hacen las organizaciones de Derechos Humanos, unos 100.000 'talibés' mendigan a diario en las calles de las principales ciudades de Senegal, en algunos de los casos con un objetivo a cumplir antes de regresar al centro educativo si no quieren ser castigados. En estos casos se trata de "explotación", advierte Lauren Seibert, investigadora especializada en África Occidental en Human Rights Watch (HRW).

Organizaciones como HRW o Anti-Slavery International llevan años llamando la atención sobre esta práctica. En su último informe remitido al Comité de Derechos Humanos de la ONU, esta última organización denuncia que además de pasar de media "entre cinco y ocho horas al día" mendigando, los 'talibés' son "vulnerables a la violencia tanto en las calles como a manos de sus profesores, los 'marabouts', y asistentes".

Estos niños, según denuncia Anti-Slavery International en su informe al que ha tenido acceso Europa Press, sufren "abusos físicos que incluyen golpes, latigazos, ser encadenados y atados", además de abusos emocionales y otras formas de amenaza y coerción. Los castigos físicos, precisa Seibert, no se limitan solo a los 'talibés' obligados a mendigar, sino que también afectan a otros que por ejemplo no recitan de forma adecuada el Corán.

En Senegal, como explica a Europa Press la investigadora de HRW, hay muchos tipos de 'daraas', desde las más tradicionales donde los estudiantes solo aprenden el Corán y árabe y donde suelen ser más frecuentes los abusos mencionados, pasando por otras en las que además de las enseñanzas islámicas se imparten otras materias como el francés y otras más modernas en las que las condiciones de los estudiantes internos son mejores y donde, gracias a la financiación del Gobierno, la enseñanza es más completa.

UNA SALIDA FÁCIL PARA MUCHAS FAMILIAS

Pero, ¿por qué envían las familias senegalesas a sus hijos a estas escuelas coránicas? La tradición, y sobre todo la religión, son un motivo clave, pero también la falta de recursos, especialmente en las zonas rurales. Estos centros son gratuitos así que para muchas familias que "no pueden hacerse cargo de todos los hijos" suponen una buena salida para los hijos más pequeños, aclara Seibert.

Muchos padres no están al tanto de los abusos a los que se somete en algunas 'daraas' a los estudiantes pero otros, aunque tienen conocimiento, "los envían igualmente" porque no tienen otra opción. "Incluso hay familias que devuelven a sus hijos a las 'daraas' cuando se escapan", subraya la investigadora de HRW.

Los niños que van a estudiar a estas escuelas coránicas suelen perder la comunicación con sus familias, bien por voluntad de sus propios padres o en muchas ocasiones porque en las 'daraas' no existe un control sobre el origen de los estudiantes y sus datos de contacto. "Muchos profesores no tienen listados e incluso desconocen cuántos alumnos tienen", destaca.

El problema en realidad estriba, según Seibert, en que "no hay un sistema que regule este tipo de escuelas", lo que en la práctica supone que "cualquiera puede abrirlas y no hay estándares legales". Y tampoco se suelen realizar inspecciones sobre las condiciones de este tipo de establecimientos.

FALTA VOLUNTAD POLÍTICA

Tanto HRW como Anti-Slavery International echan en falta voluntad política por parte de los líderes del país. Así, aunque ambas organizaciones ponen en valor el compromiso realizado en 2017 por el presidente, Macky Sall, de "sacar a los niños de las calles", lamentan que solo se llevara a cabo en Dakar y no haya tenido continuidad. Uno de los principales fallos, coinciden las ONG, es que no vino acompañado de sanciones.

Ademas, ambas organizaciones lamentan la lentitud con la que está avanzando el proyecto de ley para regular las 'daraas'. Pese a que el Gobierno senegalés lo aprobó tras muchos retrasos el pasado mes de junio, aún no ha recibido el aval de la Asamblea Nacional y además ha quedado "considerablemente debilitado tras las consultas con líderes religiosos y no incluye una prohibición explícita de la mendicidad de los niños", lamenta Anti-Slavery International.

Otro de los grandes problemas en torno a esta práctica es la impunidad. Como resaltan las citadas ONG, Senegal cuenta con una ley contra el tráfico de personas en la que se criminaliza el obligar a menores a mendigar mientras que el Código Penal también sanciona la mendicidad.

Sin embargo, lamenta Anti-Slavery International en su informe, "las investigaciones y procesamientos son extremadamente raros" y en los pocos casos en los que los 'marabouts' han sido llevados ante la justicia ha sido por "otros delitos y recurriendo a otras leyes" y no por obligar a mendigar a los 'talibés'.

Un factor determinante, según Seibert, es la "influencia de la que gozan" los 'marabouts', lo que hace que en los pocos casos en los que se les juzga haya una enorme presión pública y política y tiene como resultado que penas reducidas, si es que las hay. Pese a que "ha habido algunas mejoras", reconoce, "los líderes políticos deberían mostrar más voluntad política" de hacer respetar las leyes existentes.

Esto no quita, añade, el que haya en Senegal algunos fiscales que se han tomado muy en serio el problema de los 'talibés' que mendigan en las calles y que "no temen a la reacción violenta y las presiones" a la hora de plantar cara a esta práctica. Según Seibert, cada vez hay más conciencia del problema en general en el país y son más los líderes religiosos en contra y que advierten que la práctica "va contra el islam", por lo que se está produciendo "un giro en la opinión pública".

LLAMAMIENTO AL GOBIERNO

Por eso, ahora que Senegal celebra elecciones presidenciales, las ONG consideran fundamental que los candidatos se posicionen respecto a este problema ya que hasta ahora, lamenta la investigadora de HRW, "han ido dando pasos adelante y atrás".

"¿Por qué el Gobierno es capaz de combatir el terrorismo pero no la mendicidad infantil y la esclavitud moderna que se está produciendo a plena luz del día?", se pregunta por su parte Mamadou Wane, el presidente de Promoción y Protección de los Derechos Humanos (PPDH), organización socia de HRW en Senegal. "El Estado puede y debe hacer más para proteger a los 'talibés' de la explotación y el abuso. Las elecciones son una oportunidad para exponer una hoja de ruta para hacerlo en los próximos años", reclama.

Una petición compartida por Anti-Slavery International, que en su informe insta al Gobierno senegalés a "mostrar mayor voluntad política para acabar con la mendicidad de los 'talibés' y adoptar medidas adicionales para aplicar las leyes, procesar a los perpetradores, proteger a los niños obligados a mendigar y acelerar la aplicación del programa de modernización de las 'daraa'".

Y una de las maneras de ayudar a estos niños, coinciden ambas organizaciones, es mejorar los servicios sociales en el país. En la actualidad, estos no son capaces de gestionar los casos de aquellos 'talibés' que consiguen escapar y ofrecerles a estos niños la atención y protección que requieren.

Así, no hay refugios adecuados para ellos, por lo que es muy frecuentes que se les envíe de vuelta a sus familias que a su vez, en muchos de los casos, les llevan de nuevo a la 'daraa' de la que escaparon. "Hacen falta más fondos y más recursos" en este ámbito, defiende Seibert.

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