La ONU asegura los culpables de los "horribles crímenes" contra los yazidíes responderán ante la Justicia

Nadia Murad
ALKIS KONSTANTINIDIS/REUTERS - Archivo
Publicado 13/12/2018 16:48:01CET

LONDRES, 13 Dic. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

El jefe de la comisión creada por Naciones Unidas para investigar los crímenes cometidos por Estado Islámico contra el pueblo yazidí, el abogado británico Karim Asad Ahmad Jan, ha asegurado que las pesquisas no concluirán con un mero "archivo", sino que servirán para llevar a los culpables ante la Justicia.

La comisión liderada por Jan comenzó su trabajo el pasado mes de agosto, un año después de que fuera creada por el Consejo de Seguridad, aunque se espera que sea en 2019 cuando alcance plenamente su potencia investigadora. "Tendremos mayor capacidad el próximo año, cuando tengamos un presupuesto de la ONU", ha afirmado Jan en un acto en Londres.

El mandato del grupo de expertos es recolectar y preservar las pruebas de las atrocidades cometidas por Estado Islámico en Irak contra los yazidíes para "apoyar los esfuerzos nacionales" por juzgar los crímenes de la organización terrorista perpetrados en el país.

Jan ha explicado que todas las pruebas encontradas serán entregadas primero a las autoridades iraquíes, pero después podrán ser compartidas con los tribunales internacional si así se determina en un acuerdo con el Gobierno de Bagdad teniendo en cuenta "caso por caso".

"Este mandato no fue para crear simplemente un archivo para coger polvo", ha subrayado Jan. "Nuestra intención es garantizar que se reúnen, preservan y presentan las mejores pruebas posibles (...) para que aquellos que han cometido estos horrendos actos sean objeto del vigor de la ley", ha aseverado.

Activistas y víctimas se han mostrado molestos por la lentitud de las investigaciones. "Han pasado cuatro años desde los crímenes de genocidio cometidos contra los yazidíes pero aún no hemos visto Justicia", ha reprochado Karwan Tahir, el representante del gobierno regional del Kurdistán en Reino Unido.

Unas 7.000 mujeres y niñas fueron capturadas por Estado Islámico en el noroeste de Irak en agosto de 2014 y utilizadas como esclavas sexuales. Una de ellas fue Nadia Murad, cuya lucha por juzgar estos crímenes ha sido reconocida este año con el premio Nobel de la Paz.