Publicado 16/04/2016 09:29

Paraguay trabaja para mejorar su sistema penitenciario y hacerlo más humano

Presos en la cárcel de Tacumbu, en Asunción
JORGE ADORNO / REUTERS

El hacinamiento de las cárceles debido al "abuso" de la prisión preventiva, el gran problema, según la ministra de Justicia

MADRID, 16 Abr. (EUROPA PRESS) -

El Gobierno de Horacio Cartes trabaja para cambiar el sistema penitenciario en Paraguay, donde el hacinamiento en las cárceles es una realidad y donde la prisión preventiva se ha convertido en la norma, y lo hace con vistas a hacerlo más humano y a cambiar igualmente el sistema de justicia. Para ello, ha tomado el modelo penitenciario de España como ejemplo.

"Paraguay tiene una población penitenciaria de 12.800 personas, el 80 por ciento de las cuales está en prisión preventiva y solo un 20 por ciento está condenada", explica a Europa Press la ministra de Justicia paraguaya, Carla Bacigalupo. "Esto ocasiona un hacinamiento en las cárceles", donde hay 6.000 reclusos más que las plazas existentes, precisa.

El principal motivo de este hacinamiento, según la ministra, está en la "indefinición de los procesos judiciales", que hace que sean pocos los que salen en libertad condicional o por salidas alternativas al proceso", pero sobre todo en el "uso abusivo de la prisión preventiva".

Aunque "debería usarse solo en caso de riesgo de fuga o de obstrucción a la justicia" como estipula la Constitución, lo cierto es que una ley de 2011 estableció "la prisión preventiva como primera medida en los casos de crímenes o antecedentes de crímenes y no se pueden dictar medidas sustitutivas", explica Bacigalupo. Como consecuencia de ello, se está usando la prisión preventiva "como una pena anticipada, que es lo que no puede pasar".

REFORMA PENITENCIARIA

Ante estas circunstancias, el Ministerio de Justicia emprendió en 2013 "un plan de reforma penitenciaria que implica un cambio en las condiciones carcelarias", lo que incluye la construcción de nuevas cárceles y nuevos modelos de gestión "más eficientes, más humanizados y que tiendan a una verdadera reinserción social", pero también "un cambio en el sistema de justicia".

Según Bacigalupo, esta última cuestión es en realidad el "verdadero problema". Por ello, el Gobierno paraguayo se ha puesto como meta mejorarlo, ya que tan malo es que haya impunidad como "el uso excesivo de la prisión preventiva y la violación de las garantías constitucionales", porque genera injusticia.

En este sentido, se ha llevado a cabo una campaña para hacer ver a los ciudadanos que "la prisión preventiva no es la solución a la inseguridad o la impunidad" y que lo que se plantea es "un sistema de justicia que funcione, que no fomente la impunidad, que no se preste a abusos respecto a la prisión preventiva, que generalmente afecta más a las personas de menos recursos, y en el mismo sentido apuntamos a una justicia más equitativo, que tratándose de guantes blancos no sea débil", explica.

USO DE PULSERA ELECTRÓNICA

Dentro de los cambios que se proponen, según Bacigalupo, figura "el uso de la pulsera electrónica para arresto domiciliario". "Hoy en día hay una medida de arresto domiciliario débil", que no es vigilada de forma adecuada por las fuerzas de seguridad, que a su vez están limitadas en número, reconoce la titular de Justicia.

En este sentido, la propuesta del Gobierno plantea su uso "para medidas alternativas como el arresto domiciliario pero también para el cumplimiento de condena o en el caso de víctimas de violencia intrafamiliar".

Respecto a esta última cuestión, Bacigalupo indica que tras elevar a delito este tipo de violencia en 2015 "se está enviando a prisión a una cantidad inmensa de hombres por violencia física o psicológica". De ahí que, añade, están analizando "varias alternativas" dado que estas personas suelen beneficiarse a los pocos meses de "una medida sustitutiva" y su paso por prisión suele tener "graves consecuencias", no solo familiares, sino por pérdida de trabajo y la violencia de la que suelen ser víctimas en la cárcel.

El narcotráfico es, según la ministra, el principal delito que lleva a los paraguayos a prisión. "Tenemos una ley muy dura y antigua que establece penas altas", aclara, mostrándose partidaria igualmente de cambios en esta legislación para tener en cuenta los casos de personas adictas así como la graduación en función de la cantidad de drogas incautadas, entre otros.

Bacigalupo defiende que la clave, en cualquier caso, es la prevención, que se sustenta en tres "pilares básicos: educación, salud y trabajo". Esta prevención en los focos de criminalidad es la que ha permitido que algunos países europeos y latinoamericanos hayan conseguido "bajar los niveles de violencia", añade.

EL SISTEMA ESPAÑOL, "UN REFERENTE"

En todo este proceso, según la ministra de Justicia paraguaya, "el sistema penitenciario español es un referente". De ahí que Bacigalupo haya visitado recientemente Madrid para reunirse tanto con su homólogo, Rafael Catalá, como con otros responsables en la materia. "Es la segunda vez que vengo para observar las cárceles y el sistema", aclara, subrayando que España "tiene una ley penitenciaria muy buena".

A Paraguay le interesan particularmente los sistemas de reinserción de España, así como "la oficina de trabajo y formación que tiene el sistema penitenciario español para fomentar e impulsar la producción en las cárceles y ubicar lo producido fuera de ellas". También está interesado en la "agencia de medidas alternativas y sustitutivas".

"En mi país estamos teniendo muy buenos resultados en materia de reinserción social", explica. El Gobierno ha puesto en marcha un programa para tratar de sumar al sector empresarial a que dé oportunidades laborales, tanto dentro como fuera de las cárceles, y por el momento ha habido una respuesta positiva.

Además, se ha lanzado "la marca penitenciaria Mua, que significa luciérnaga en guaraní, con la que se busca dignificar el trabajo de las personas privadas de libertad y concienciar a la ciudadanía de que vale la pena dar oportunidades".

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