Actualizado 28/10/2007 00:41 CET

Perú.- El ministro de Defensa peruano se suma al rechazo al ALBA

LIMA, 27 Oct. (EP/AP) -

Hoy se sumó a las críticas del Gobierno peruano a la presencia de dos sedes de la organización de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) el ministro de Defensa, Allan Wagner. Wagner calificó de injerencia la presencia de estos locales.

"Creo que sí es una injerencia indebida en los asuntos internos del Perú, lo ha dicho el presidente del Consejo de Ministros (Jorge del Castillo) y yo respaldo esas declaraciones", señaló a la prensa Wagner desde Palacio de Gobierno.

"Yo creo que esto debe ser reexaminado a la luz de la necesidad de mantener relaciones normales como un país como es Venezuela", añadió. Otros ministros, como el ministro de Asuntos Exteriores, José Antonio García Belaunde, y la ministra de Comercio Exterior y Turismo, Mercedes Aráoz, así como varios congresistas, han manifestado también su rechazo a la instalación de estas oficinas, ya que Perú no pertenece al ALBA, organización conformada por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua.

"Creo que estas casas en realidad deben acotarse de tal manera que haya absoluta seguridad que no se está haciendo un trabajo político, porque si ese fuera el caso, habría que cerrarlas", subrayó Wagner.

En Perú hay dos oficinas del ALBA, una en Puno y otra en Cuzco, departamentos ubicados al sureste del país, cercanos a Bolivia. Dichas oficinas ofrecen ayuda médica en esas zonas, como operaciones gratuitas de cataratas a peruanos de escasos recursos.

Esta presencia motivó hace tres meses que el Gobierno del presidente Alan García pusiera en marcha el Plan Nacional de Lucha contra la Ceguera por Catarata 2007-2010 por medio del cual se realizan estas mismas operaciones, también de forma gratuita, a pobladores de zonas pobres.

Durante el año 2006, Perú y Venezuela mantuvieron una relación tensa debido al intercambio de duros calificativos entre el entonces candidato presidencial Alan García, actual mandatario, y Chávez, quien además apoyaba al candidato nacionalista Ollanta Humala.

El Estado peruano consideró este apoyo una injerencia de Chávez en la política del país, y ambas naciones retiraron a sus embajadores. las relaciones diplomáticas se restablecieron en febrero de 2007.