Archivo - Peter Magyar, líder de la oposición en Hungría - Marton Monus/dpa - Archivo
MADRID, 15 Mar. (EUROPA PRESS) -
El conservador líder opositor de Hungría, Peter Magyar, encabeza desde hace meses las encuestas a las elecciones legislativas de abril y, si se cumplen estos pronósticos, pondrá punto y final a uno de los mandatos por excelencia de la Europa Central contemporánea: los 16 años consecutivos en el poder del primer ministro Viktor Orbán (veinte si se cuenta su primera legislatura desde 1998 a 2002), cada vez más cerca del fin de su era a manos, prueba de su interminable ascendencia en la política húngara, de quien fuera uno de sus discípulos.
Magyar comparece al frente de su partido Tisza (Respeto y Libertad), en su día un grupo menor sin ningún tipo de calado y que ahora se ha convertido en una extensión de la persona del líder opositor merced a su explosiva irrupción en las Parlamentarias Europeas de junio de 2024, donde se alzó con siete de los 21 escaños en juego, solo tres por detrás del Fidesz, el partido de Orbán, que Magyar había abandonado solo cuatro meses antes tras denunciar un escándalo de encubrimiento de abusos a menores.
El líder opositor no solo dejó el partido, sino también sus cargos en dos empresas estatales y un banco nacional; una estrategia de salto al vacío que ha trascendido la dimensión estrictamente política para situar a Magyar en el imaginario de la oposición húngara como una figura, tal y como le describía un reciente análisis del Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores, casi "mesiánica" en su empeño para derribar a Orbán de una vez por todas y colocar a Tisza, "un partido de un solo hombre", añade el grupo de estudios, en primera línea política solo dos años después de su aparición ante las masas.
No conviene quedarse únicamente en el carisma de Magyar, porque su programa es un delicado acto de equilibrismo que ha conquistado igualmente a sus simpatizantes al combinar un nacionalismo más extremo que el de Orbán sin aterrorizar a la Unión Europea como el primer ministro se ha dedicado a hacer a golpe de veto especialmente desde el estallido de la guerra de Ucrania. Su jefe de gabinete en la Eurocámara, Márton Hajdu, describe a Tisza en comentarios al portal Politico como un partido "completamente prohúngaro" que, sin embargo, "está comprometido a defender los intereses nacionales dentro de la UE, no en sus márgenes, y nunca contra ella".
Prueba de todo esto es su enfrentamiento abierto con el primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, aliado de Orbán en el euroesceptisimo que ambos comparten, cuando el primero impulsó una legislación que penalizaba las críticas a unos decretos posteriores a la II Guerra Mundial despojaron de la ciudadanía y la propiedad a los húngaros y alemanes étnicos de la antigua Checoslovaquia. Orbán, al contrario que Magyar, nunca se atrevió a criticar esta legislación, por miedo a poner en peligro su "coalición" con su colega eslovaco.
Sin embargo, está lejos de exhibir devoción por Bruselas: Magyar ha avisado que no tiene intención de revertir la actual política húngara contra la adhesión de Ucrania a la UE y aunque contempla reducir la dependencia de Rusia su fecha estimada, el año 2035, queda lejísimos del objetivo de 2027 marcado por la UE. Tisza, recuerda otro grupo de expertos, el Centro de Políticas Europeas, también se opone a la propuesta de la Comisión para el próximo marco financiero plurianual (MFP) de la UE, argumentando que perjudica a Hungría, y rechaza el pacto de la UE sobre migración y asilo.
Además, los siete representantes de Tisza en la Eurocámara fueron sancionados por su grupo paraguas, el Partido Popular Europeo, después de que no se presentaron a votar por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen en la moción de censura que terminó salvando en enero.
Mientras tanto, y a un mes de las elecciones, Tisza saca al menos seis puntos de ventaja al partido de Orbán, según una media general de las encuestas donde sondeos como el de Závecz Research elevan la distancia a diez puntos porcentuales. Nada es seguro con Orbán de por medio porque los expertos de Nézopont, afines al Gobierno, recuerdan que hay al menos 200.000 votantes "inactivos" de Fidesz que podrían acabar movilizados el día de las elecciones a la espera de analizar el impacto que tendría entre ellos el cariz vicioso que está adquiriendo la campaña electoral.
Orbán, por ejemplo, ha denunciado amenazas contra él y su familia por parte de Ucrania, en medio de la creciente tensión entre ambos países por la guerra lanzada por Rusia en Ucrania a lo que se suma la reparación del oleoducto Druzhba. En febero, Magyar se adelantó con una querella a la posible publicación de un vídeo sexual que todavía no ha visto la luz del día al tiempo que denunciaba además que detrás de este ataque a su persona se encontraban Orbán y el Fidesz, cada vez más desesperados, a su entender, según se acerca el día de las elecciones.