Publicado 18/03/2021 05:12CET

La población penitenciaria es la "olvidada" en la pandemia de la COVID-19, lamenta Amnistía

Archivo - Desinfección de una cárcel en Malasia
Archivo - Desinfección de una cárcel en Malasia - Mohd Faizol Aziz/BERNAMA/dpa - Archivo

MADRID, 18 Mar. (EUROPA PRESS) -

La población penitenciaria ha sido olvidada en todo el mundo durante la pandemia, mientras las cárceles se han enfrentado a deficiencias sistémicas para frenar la propagación del virus y han aplicado medidas de control que han provocado violaciones graves de Derechos Humanos, concluye un informe publicado por Amnistía Internacional.

Con una población penitenciaria mundial estimada en más de 11 millones de personas, en numerosos países las prisiones podrían convertirse en focos de propagación de la enfermedad, por lo que la organización reclama que "se incluya en los programas nacionales de vacunación a los millones de personas que se consumen en celdas masificadas".

Las condiciones en las cárceles son extremas, ya que numerosos presos y presas se ven en apuros para conseguir jabón, saneamiento adecuado o equipos de protección individual, mientras tienen dificultades para mantener la distancia física y reciben atención médica limitada.

En este contexto, además, se suma que los gobiernos no publican información actualizada y fiable sobre la situación epidemiológica de las prisiones, por lo que "es difícil determinar la cifra real de contagios de COVID-19 y de muertes relacionadas con ella".

Aun así, los datos disponibles reflejan "preocupantes pautas de contagio de la COVID-19 en las cárceles de todo el mundo", frente a lo que, por otra parte, numerosos gobiernos guardan silencio con respecto a la vacunación de los presos y presas en situación de riesgo.

Las medidas para evitar la propagación del coronavirus han provocado, denuncia Amnistía, violaciones de Derechos Humanos, como por ejemplo "el uso excesivo del régimen de aislamiento para garantizar la distancia física", revela el director de Investigación y Trabajo de Incidencia de Amnistía Internacional, Netsanet Belay.

HACINAMIENTO Y CRISIS DE SALUD

Uno de los principales problemas que enfrentan los establecimientos penitenciarios es el hacinamiento, con 102 países con niveles de ocupación superiores al 110 por ciento y con una proporción considerable de personas condenadas o declaradas culpables de delitos no violentos.

Aunque se han tomado medidas para liberar a las personas presas que en estas circunstancias reúnen los requisitos para ello, los índices de excarcelación siguen siendo insuficientes y siguen sin reducir "el enorme riesgo que entraña el virus".

Otro de los factores que sobre los que la pandemia ha arrojado luz en las cárceles es "los años de falta de inversiones y de abandono de los servicios de salud en las prisiones", que ha provocado que las presos no hayan podido someterse a pruebas diagnosticas de coronavirus debido a la escasez de las mismas, mientras que en países como Turquía o Irán se negaba arbitrariamente atención médica a algunas personas presas.

A esto se suma que muchos países "han sido incapaces de aplicar medidas adecuadas de protección y prevención en las prisiones para frenar la propagación de la COVID-19", y en este sentido Netsanet Belay ha recordad que "sea quien sea, y esté donde esté, toda persona tiene derecho a mascarillas, a cantidades adecuadas de jabón, a artículos desinfectantes y a agua corriente potable".

MEDIDAS ABUSIVAS Y PRIORIDAD DE VACUNACIÓN

El informe de Amnistía Internacional también pone de manifiesto que con el pretexto de combatir la pandemia, las autoridades penitenciarias de numerosos países han recurrido a medidas peligrosas, como confinamientos y cuarentenas excesivos y abusivos, que han dado lugar a violaciones graves de Derechos Humanos, que han podido llegar a constituir un trato "cruel, inhumano o degradante", precisa Netsanet Belay.

Entre estas medidas también se encuentran las que han afectado a las visitas de familiares, poniendo en mayor peligro "el bienestar mental y físico de las personas detenidas", lo que ha llegado a provocar protestas y disturbios en las prisiones que han sido contestadas, a menudo, con fuerza, continúa la ONG.

Por último, desde la organización también insisten en la necesidad de vacunar a los presos, y recalcan que muchos países "guardan silencio o no son claro con respecto a sus planes", por lo que les urge a "no discriminar a las personas presas" a la hora de diseñar las estrategias de vacunación.