KAIRUAN (TÚNEZ), 19 May. (Reuters/EP) -
La Policía tunecina ha disparado este domingo gases lacrimógenos para dispersar a los partidarios del grupo salafista Ansa al Sharia que habían empezado a lanzar piedras a los agentes en Kairuán en protesta por la decisión de las autoridades de prohibir su conferencia anual, prevista para este mismo día en la ciudad.
Poco antes, la Policía disparó al aire para dispersar a alrededor de 500 partidarios de Ansar al Sharia que también habían empezado a lanzar piedras contra los agentes en la capital, Túnez, en protesta por la prohibición.
El Gobierno había prohibido el pasado viernes la conferencia convocada para este domingo en Kairuán, por considerar que suponía un peligro para la seguridad. El grupo, abiertamente partidario de Al Qaeda, anunció ese mismo día su intención de seguir adelante con su acto, durante una rueda de prensa celebrada en una mezquita de la capital a la que únicamente se ha permitido el acceso a los periodistas varones.
El miércoles, el líder del partido islamista moderado Ennahda, Rached Ghannouchi, subrayó que el evento no tendría lugar si no era con permiso del Ministerio del Interior, al tiempo que advirtió a la formación de que no entrase en conflicto con el Gobierno.
ENFRENTAMIENTOS DE LA SEMANA PASADA
El pasado fin de semana se registraron enfrentamientos entre las fuerzas de seguridad y Anshar al Sharia, tras la disolución violenta de varias manifestaciones de la formación bajo el argumento de que no contaban con los permisos necesarios.
Poco después, el Ministerio del Interior emitió un comunicado para resaltar la necesidad de que los eventos celebrados en espacios públicos obtengan los permisos necesarios y subrayó que todo intento de incitar a la violencia con la Policía será enfrentado en base a la ley.
En respuesta, el líder de la formación salafista, Saif Alá Benahsine, alias 'Abu Iyadh', acusó al Gobierno de "tiranía" por prohibir las manifestaciones advirtió de que dicha postura equivale a "una declaración de guerra".
En marzo, Benahsine, que mantiene presuntamente lazos con la organización terrorista Al Qaeda, amenazó con derrocar al nuevo Gobierno tunecino, apenas un día después de que el primer ministro, Alí Laarayedh, le acusara de introducir armas de forma ilegal en el país.
Benahsine está en busca y captura por su presunta participación en la incitación a los ciudadanos a llevar a cabo el ataque contra la Embajada de Estados Unidos en el país, que desató un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad que se saldó con cuatro tunecinos fallecidos.
Las tensiones entre salafistas y laicistas han ido en aumento en Túnez desde que el partido islamista moderado Ennahda ganará las elecciones en 2011. La formación acordó un Gobierno de coalición con dos partidos no religiosos y prometió no prohibir el alcohol, no imponer el uso de velo ni utilizar la 'sharia' como base de la legislación tunecina.
Tras la caída del expresidente Zine el Abidine ben Alí, la influencia que debe ejercer la religión en el Gobierno y en la sociedad se ha convertido en un tema muy polémico en este país del norte de África, que durante décadas ha sido considerado como el país más secular del mundo árabe.