Actualizado 08/01/2007 17:10 CET

Polonia.-El líder de la Iglesia polaca, criticado por defender al arzobispo relacionado con el antiguo régimen comunista

VARSOVIA, 8 Ene. (EP/AP) -

El líder de la Iglesia católica polaca, el cardenal Jozef Glemp, recibió hoy duras críticas de los medios de comunicación por defender al arzobispo Stanislaw Wielgus, que dimitió ayer tras probarse sus relaciones con la policía secreta del antiguo régimen comunista.

El diario 'Dziennik', asegura que fue un "gran error" que el primado del país defendiera a Wielgus, que iba a ser nombrado ayer arzobispo de Varsovia, y que ayer anunció la renuncia a su cargo durante una misa en la que se suponía que iba a remplazar a Glemp. La dimisión tuvo lugar dos días después de que Wielgus fuera nombrado arzobispo en una ceremonia a puerta cerrada. Ahora, Glemp continuará en su cargo hasta que se nombre otro sucesor.

El portavoz del Vaticano, el reverendo Federico Lombardi, señaló que Wielgus tenía derecho a abandonar su puesto, debido a que sus acciones pasadas habían "comprometido gravemente su autoridad". Sin embargo Glemp, que ha estado al frente del arzobispado de Varsovia durante los últimos 25 años, defendió a Wielgus durante su homilía, refiriéndose a él como un "siervo de Dios" y advirtiendo de los peligros de hacer juicios basándose en documentos incompletos e imperfectos de las autoridades comunistas. "El primado apareció ante los fieles para decirles claramente 'si hubiera sido por mí, Wielgus habría sido arzobispo'", aseguró el editor jefe del 'Dziennik' en la primera página del rotativo. "Presentó a Wielgus como víctima de un asalto, un inocente, una persona cazada. No mencionó ni siquiera que el arzobispo mintió hasta el último minuto. Que mintió al Papa, a los obispos y a los fieles", agregó. Por su parte, el editor jefe de 'Rzeczpospolita', Pawel Lisicki, consideró que la homilía de Glemp "sonó casi como a un llamamiento a la desobediencia y indirectamente significó un rechazo a lo que había sido establecido por la comisión histórica de la Iglesia". "La pública desautorización de la decisión del Santo Padre y la propagación de la división entre los fieles no parece ser la tarea del primado de Polonia", señala Lisicki. Las informaciones acerca de que Wielgus cooperó con la Policía secreta comunista aparecieron por primera vez en un semanario polaco el 20 de diciembre, y se convirtió en una auténtica crisis el viernes, después de que la comisión para la historia de la Iglesia dijo que había encontrado pruebas que confirmaban estas acusaciones.

Wielgus inicialmente negó estas relaciones, pero finalmente reconoció que firmó un acuerdo en 1978 en el que prometía cooperar con la Policía secreta a cambio de obtener un permiso para abandonar Polonia y estudiar en Alemania occidental. Sin embargo, subrayó que no informó sobre nadie ni intentó perjudicar a nadie, insistiendo en sus remordimientos.